Martes, 23 de junio de 2026 – Año XXI – Edición 4989
Chiclayo: Epsel aprobó ampliación de
obra sin sustento y enfrenta reclamo por S/3,4 millones
Un informe del Órgano de Control Institucional (OCI) advierte que la empresa de saneamiento dejó sin efecto una resolución que rechazaba la ampliación de plazo de una obra, pese a informes técnicos y legales en contra. La decisión derivó en un reclamo económico de S/3,4 millones
La Entidad Prestadora de Servicios de Saneamiento de
Lambayeque (Epsel), a través de una liquidación, contabilizó una ampliación de
obra que fue aprobada sin sustento técnico. Esto sucedió en el marco del
proyecto “Renovación del colector primario Bolognesi, desde la calle Faustino
Sarmiento hasta la Av. José Leonardo Ortiz”, de acuerdo a un informe N°
005-2025 del Órgano de Control Institucional (OCI).
Extraño
En enero del año pasado, el Consorcio Aguas Negras, a cargo
de la ejecución de los trabajos, presentó una carta al Consorcio Supervisor
Ilucán para pedir la ampliación de plazo N°17 por un lapso de 13 días, debido a
que entre el 6 y 19 de diciembre del 2024 tuvo que atender una afectación en la
ruta crítica por la interferencia de concreto tipo canal.
Pero este supervisor declaró improcedente tal solicitud,
argumentando que, según el Programa de Ejecución de Obra, todo lo concerniente
al movimiento de tierras y tuberías en la ruta crítica terminó el 31 de mayo
del 2024. Por lo tanto, la fecha invocada por Aguas Negras, es decir el 6 de
diciembre, estaba totalmente fuera del plazo de ejecución.
Lo curioso en este caso es que, para fines de enero de ese
año, tanto la Oficina de Ejecución, Supervisión y Liquidación de Obras y la
Gerencia de Asesoría Jurídica de Epsel emitieron informes recomendando que no
se otorgue la ampliación N°17. Incluso la Gerencia General de Epsel dio la
resolución N°030-2025-EPSEL, declarando improcedente el pedido de dicho
contratista.
Sin embargo, para ese momento el Consorcio había tramitado
cinco pedidos de ampliación de plazo (N°14,15,16,17 y 18) por un total de 299
días. Solo la ampliación N°18 comprendía 217 días.
Como se terminaban las opciones, la empresa recurrió a la
Junta de Resolución de Disputas (JRD) de la Cámara de Comercio y Producción de
Lambayeque, consiguiendo que esa instancia le otorgue la razón en lo que
correspondía a la ampliación N°18, mediante la resolución N°11. Es así que el
plazo de la obra fue modificado, y ya no habría concluido en mayo del 2024,
sino el 3 de enero del 2025.
La decisión de la JRD fue más que favorable para el
contratista. En abril del 2025, el representante de Aguas Negras, Elías Campos
Bautista, y la gerencia de Epsel firmaron un “Acta de Acuerdos”, que recoge los
planteamientos de la resolución N°11 de la Junta, y eso sirvió para aprobar la
tan discutida ampliación N°17. Un mes después, la gerencia de Epsel emitió una
Fe de Erratas, indicando que la EPS aprobaba la ampliación N°17 y que el “Acta
de Acuerdos” dejó sin efecto la resolución N°030.
Para el OCI los tratos entre la empresa y Epsel se alejan
de lo establecido por la Ley de Contrataciones del Estado, ya que falta el
sustento técnico. Al firmar el “acta”, el 22 de abril del 2025, la gerencia
general no tuvo en cuenta el informe de supervisión y los cronogramas de
ejecución.
Además, los hechos descritos anteriormente han derivado en
que Aguas Negras exija a Epsel el pago de S/3 millones 419 mil 446 soles. Esta
liquidación se encuentra pendiente desde abril de este año. Durante su indagación,
el OCI encontró que la entidad solo ha recepcionado y tramitado los informes de
liquidación del contratista y del supervisor, y que no ha emitido documentos en
los cuales analice los cálculos presentados.
Decisiones que afectan la transparencia
Por el cambio de redes de alcantarillado y colectores en Chiclayo, la EPS también se encuentra en aprietos por la aprobación de una valorización, que incluyó metrados de partidas de adicional de obra, generando la cuantificación y valorización de metrados en sectores donde aún no se ejecutan trabajos. Ello afecta la transparencia y legalidad. https://diariocorreo.pe/
HIDROREGIONES PERÚ
Loreto: Sunass supervisa inversiones para la conservación de la cuenca del río Nanay
Más de dos hectáreas de la reserva nacional Allpahuayo
Mishana fueron reforestadas mediante la siembra de 1734 plantones de especies
forestales y frutales, con el fin de conservar la cuenca del río Nanay y
contribuir a la regulación y disponibilidad del agua potable que utilizan miles
de familias de Iquitos, región Loreto.
Estas intervenciones son impulsadas por la Superintendencia
Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass), mediante los mecanismos de
retribución por servicios ecosistémicos hídricos (Merese hídrico), y
permitieron replantar en áreas degradadas en la comunidad de Nueva Esperanza y
proteger los ecosistemas hídricos.
Los Merese-h permiten que una parte de la tarifa del agua
potable contribuya a la conservación de las fuentes naturales que abastecen las
ciudades, promoviendo inversiones sostenibles en infraestructura natural. En el
caso de Iquitos, estas acciones benefician directamente a la cuenca del río
Nanay, ecosistema estratégico para garantizar la disponibilidad y calidad del
agua para las actuales y futuras generaciones.
Avance físico y financiero
La Sunass verificó el avance físico y financiero de estas
intervenciones durante el tercer año de implementación, ejecutadas por el
Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), con
recursos transferidos por la EPS Sedaloreto a través del fondo Merese.
De acuerdo a la información presentada, la ejecución
financiera alcanzó el 100 % de los recursos programados al tercer año,
permitiendo la adquisición de plantones, herramientas, fertilizantes,
señalética informativa, combustible, equipos de trabajo y la contratación de
mano de obra para el desarrollo de las actividades previstas.
Asimismo, se desarrollan actividades de capacitación y asistencia técnica dirigidas a la población local para fortalecer la gestión sostenible del territorio y la conservación de los servicios ecosistémicos hídricos. https://andina.pe/
Alerta ciudadana. La cuenca del río Nanay
La cuenca del Nanay no es un
territorio cualquiera. De ella depende el abastecimiento de agua potable para
miles de familias de Iquitos y numerosas comunidades indígenas que han
encontrado en este río una fuente vital para su subsistencia. Por ello, la
protección de esta zona constituye un asunto de interés público y seguridad
ambiental.
Resulta preocupante que, pese a
la existencia del Decreto Supremo 022-2024-EM y resoluciones judiciales que
restringen las actividades mineras en áreas sensibles del Nanay, se hayan admitido
a trámite nuevos petitorios mineros que se superponen sobre territorios
protegidos. Más allá de que estos procedimientos continúen o no, la sola
aceptación genera dudas sobre el cumplimiento efectivo de las normas vigentes.
La experiencia reciente demuestra
que la minería ilegal representa una de las mayores amenazas para la Amazonía.
La contaminación por mercurio, la deforestación y la afectación de las fuentes
de agua son consecuencias ampliamente documentadas. Permitir cualquier señal de
flexibilización en zonas especialmente protegidas puede ser interpretado como
una puerta abierta para actividades que ya han causado graves daños en otras
regiones amazónicas.
Las instituciones públicas
tienen la obligación de actuar con coherencia y respeto al marco legal. Si
existen disposiciones que prohíben expresamente nuevas concesiones por razones
de salud pública y protección ambiental, estas deben ser aplicadas sin
excepciones ni interpretaciones ambiguas. La confianza ciudadana depende
precisamente de que las autoridades hagan cumplir las normas que ellas mismas
promueven.
La defensa del Nanay no es una causa exclusiva de ambientalistas o comunidades ribereñas; es una responsabilidad colectiva. Proteger la principal fuente de agua de Loreto significa proteger el presente y el futuro de la región. Cualquier decisión que comprometa esa seguridad debe ser revisada con la máxima transparencia y rigor técnico. https://diariolaregion.com/
Inaigem insta a mitigar los riesgos asociados a la desaparición de la masa glaciar peruana
El retroceso criosférico en los
Andes peruanos ha alcanzado niveles críticos, registrando una pérdida superior
al 42 % de su cobertura total de hielo en las últimas seis décadas, lo que
equivale a la desaparición de 700 kilómetros cuadrados de superficie nevada.
Paola Moschella Miloslavich, directora de investigación en glaciares del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y
Ecosistemas de Montaña (Inaigem), explicó que este fenómeno altera
drásticamente la disponibilidad de recursos hídricos, impacta la salud pública
y eleva la vulnerabilidad ante desastres de origen natural.
El calentamiento global ha
provocado la extinción absoluta de los glaciares en la región Ayacucho, y las
proyecciones científicas anticipan un colapso idéntico en Apurímac y
Huancavelica dentro del próximo decenio, zonas que ya registran pérdidas de su
masa glaciar del 91 % y 99 %, respectivamente.
Impacto del fenómeno de El Niño
y limitaciones de las estrategias de mitigación
La velocidad del deshielo se ha
multiplicado exponencialmente debido a la presencia del fenómeno de El Niño, el
cual acelera la degradación de los nevados a un ritmo hasta tres veces mayor en
comparación con el promedio anual histórico. El incremento de la temperatura
superficial del mar propicia precipitaciones en las zonas altas que, en lugar
de manifestarse de forma sólida, caen en estado líquido, derritiendo la nieve
estacional acumulada y desprotegiendo las reservas de hielo fósil.
A diferencia de las regiones
templadas del planeta, donde los crudos inviernos permiten la recuperación de
las cumbres, la condición tropical de los Andes peruanos genera un proceso de
fusión continuo durante todo el año. Ante este escenario, la especialista del
Inaigem descartó la viabilidad de implementar tecnologías paliativas
extranjeras como la cobertura de mantas térmicas o la creación de glaciares
artificiales. Con más de 2,000 formaciones glaciares distribuidas a lo largo
del territorio nacional, la escala geográfica hace que estas intervenciones
sean inmanejables, quedando como única alternativa sostenible el
fortalecimiento de las políticas globales e internas de mitigación del cambio
climático.
Consecuencias ambientales:
estrés hídrico, aluviones y drenaje ácido de roca
La contracción de las masas de
hielo genera un impacto directo en el caudal de las subcuencas y microcuencas
fluviales, reduciendo drásticamente la oferta de agua dulce, una situación que
se agudiza durante las temporadas de estiaje y golpea directamente las
actividades agrícolas y ganaderas. Asimismo, el desglaciamiento suprime el
soporte físico de las laderas andinas, incrementando la inestabilidad de las
paredes de roca y hielo. Este factor eleva la susceptibilidad a desprendimientos
en masa que se traducen en aluviones y en el desborde de lagunas altoandinas,
un peligro latente que se concentra con mayor intensidad en Áncash y Cusco.
Además del peligro de
inundaciones, el retroceso glaciar desencadena el fenómeno químico del drenaje
ácido de roca. Al descubrirse terrenos que permanecieron sepultados por
milenios, los minerales sulfatados de las rocas entran en contacto directo con
el oxígeno y el agua, generando reacciones químicas que acidifican los
ecosistemas acuáticos periféricos, tiñendo los ríos de tonalidades anaranjadas.
En la Cordillera Blanca, este
problema ya afecta de forma severa a la subcuenca del río Casca, la quebrada y
laguna de Shallap -fuente principal de abastecimiento de agua potable para la
ciudad de Huaraz- y las zonas adyacentes al nevado Pastoruri.
Monitoreo digital en tiempo real
e inventario nacional
Frente a estas amenazas, el
Inaigem implementó el Centro Nacional de Monitoreo de Glaciares y Ecosistemas
de Montaña, cuya primera fase operativa identificó a la laguna de Upiscocha,
ubicada en la región Cusco, como el cuerpo de agua con mayor riesgo de desborde
a nivel nacional.
Para mitigar esta situación, se
han desplegado sensores de alta precisión que transmiten datos telemétricos en
tiempo real para activar sistemas de alerta temprana, replicando
progresivamente este modelo en las lagunas de Grangajalca en Huánuco y
Palcacocha en Áncash.
Finalmente, la institución
científica anunció que se encuentra en la etapa de consolidación del nuevo
Inventario Nacional de Glaciares, un catastro técnico actualizado que será
presentado formalmente en los próximos dos meses para optimizar la toma de
decisiones gubernamentales. https://www.peruinforma.com/
“Defender el Agua es Defender la Vida”




