22/9/26

Piura enfrenta problemas de abastecimiento de agua por alta salinidad en pozos - Hidroboletín Fentap 5049

Martes, 22 de setiembre de 2026 – Año XXI – Edición 5049

Piura enfrenta problemas de abastecimiento de agua por alta salinidad en pozos

Piura enfrenta una creciente demanda de agua potable mientras sus fuentes subterráneas presentan problemas de calidad. El especialista en recursos hídricos de la UDEP, Francisco Arteaga, señaló que alrededor del 90 % de los pozos registra altos niveles de salinidad.

Arteaga explicó que algunos pozos presentan concentraciones de sales superiores a los valores recomendados. Además, varios han cumplido su vida útil y dejaron de operar. Por ello, consideró que perforar nuevos pozos no sería suficiente sin evaluar primero la capacidad de recarga del acuífero y la calidad del agua.

Ante este escenario, el especialista planteó ampliar la Planta de Tratamiento de Agua Potable de Curumuy, que abastece a Piura, Castilla y Veintiséis de Octubre. La planta fue diseñada para producir unos 630 litros por segundo, pero actualmente opera alrededor de 550 litros por segundo.

Arteaga también propuso evaluar una captación directa desde el reservorio Poechos mediante una nueva línea de conducción. Según su estimación, una captación de 2,5 metros cúbicos por segundo podría garantizar el abastecimiento de Piura durante las próximas tres o cuatro décadas.

El especialista advirtió que aumentar la producción tampoco resolverá por sí solo el problema. También se requiere renovar las redes de distribución, debido a las fugas y roturas que afectan la infraestructura. Para Arteaga, garantizar agua para Piura requiere mejorar todo el sistema: desde la captación y tratamiento hasta la conducción y distribución en los hogares. https://www.cutivalu.pe/


HIDROREGIONES PERÚ

Puno: aún no define acciones concretas ante alerta por déficit hídrico

La Municipalidad Provincial de Puno aún no define un plan concreto para enfrentar el déficit hídrico, pese a la alerta declarada por varias instituciones, admitió el subgerente de Defensa Civil, Lippmamm Escobar Vera.

La comuna no cuenta con maquinaria propia para perforar pozos y depende de que el Gobierno Regional le preste equipos, mientras aún evalúa si conviene contratar el servicio o comprarlo, según Escobar Vera.

«Podría ser un pozo, eso va a estar en función del volumen que se tenga en los acuíferos», reconoció el funcionario, sin precisar cuántas perforaciones prevé la comuna puneña.

Sin fecha ni presupuesto definido para las obras

A diferencia de la magnitud de la emergencia, que abarca los distritos de Puno y varias provincias de la región, la comuna no ha fijado plazos para iniciar las perforaciones.

Mientras la Municipalidad Provincial de Puno, evalúa alternativas, agricultores de Jayllihuaya, Ichu y otras zonas siguen sin garantías de agua para riego, pese a que la fuente permanente de la zona podría aprovecharse con obras aún no ejecutadas.

La dotación de agua potable también depende de que se coordine con la empresa de saneamiento, un acuerdo que, según el propio funcionario, todavía no se ha concretado. https://jornada.com.pe/


Nasca: proyecto de agua para Marcona enfrenta riesgo de más retrasos y sobrecostos

La Contraloría General de la República advirtió que la Municipalidad Distrital de Marcona no cuenta con un equipo técnico de supervisión acreditado para revisar la elaboración del Expediente Técnico de Saldo de Obra N.° 2 del proyecto de instalación de los sistemas de agua potable y alcantarillado de la localidad de Marcona. La situación fue identificada en el Informe de Hito de Control N.° 037-2026-OCI/5978-SCC, emitido el 10 de septiembre de 2026 por el Órgano de Control Institucional del Programa Nacional de Saneamiento Urbano (PNSU).

Obra en riesgo

El proyecto, identificado con CUI N.° 2157797, busca mejorar el servicio de agua potable y alcantarillado para la población de Marcona. Entre sus componentes figuran pozos profundos, líneas de impulsión, reservorios, cámaras de bombeo, redes de distribución de agua y alcantarillado, conexiones domiciliarias y una planta de tratamiento de aguas residuales. El proyecto tiene antecedentes que se remontan a 2014 y ha atravesado diferentes etapas contractuales y paralizaciones.

El órgano de control detectó que, pese a que la Municipalidad de Marcona debía contar con personal especializado para supervisar la elaboración del nuevo expediente técnico, el PNSU venía emitiendo opiniones técnicas sobre los entregables presentados por la empresa encargada de su elaboración. La Contraloría precisó que el convenio de cooperación establece que corresponde a la comuna supervisar el expediente, mientras que el programa nacional debe brindar asistencia técnica y revisar los entregables conforme a los términos de referencia.

La propia Municipalidad informó al PNSU, mediante documentación remitida durante 2026, que no contaba con un equipo de supervisión responsable de revisar y hacer seguimiento al cronograma y aprobar el expediente técnico. Mientras tanto, el PNSU continuó formulando observaciones y opiniones técnicas respecto de los productos entregados por la empresa, incluso sobre aspectos que debían ser evaluados por la supervisión municipal.

Esta situación cobra relevancia debido a los retrasos que ya registra la elaboración del Expediente Técnico de Saldo de Obra N.° 2. Según el informe, el primer entregable tenía como fecha final programada el 29 de marzo de 2024, el segundo el 4 de septiembre de 2024 y el tercero el 30 de octubre de 2026. La Contraloría recoge además comunicaciones en las que se advierten retrasos en actividades consideradas vitales para cumplir las metas y plazos del proyecto.

Para la Contraloría, la falta de un equipo técnico acreditado debilita el control de calidad de los estudios y genera el riesgo de que sean aprobados productos con deficiencias técnicas. El organismo advierte que esta situación podría derivar en nuevas paralizaciones, sobrecostos y atrasos en la entrega del servicio a la población beneficiaria de Marcona, prolongando los problemas de un proyecto que ya registra antecedentes de interrupciones.

Ante la situación adversa identificada, la Contraloría recomendó poner el informe en conocimiento del director ejecutivo del PNSU para que se adopten las acciones preventivas y correctivas correspondientes, con el objetivo de garantizar la continuidad del proyecto y el cumplimiento de sus objetivos. Asimismo, dispuso comunicar el informe a la Comisión de Control para que evalúe las acciones que correspondan respecto de las situaciones advertidas. https://diariocorreo.pe/


Arequipa: comuneros protestan contra minera Buenaventura y exigen recuperar fuentes de agua

Los pobladores de la comunidad originaria de Chilcaymarca, en la provincia de Castilla, protestaron esta mañana en el puente Badén para exigir a la minera Buenaventura una solución por la pérdida de fuentes de agua que, según denuncian, afecta a la población desde hace varios años.

El presidente de la comunidad, Ítalo Japallasa, señaló que los comuneros están cansados de esperar el cumplimiento de los compromisos asumidos por la empresa. Afirmó que desde el año 2004 se establecieron al menos seis compromisos, pero que hasta ahora no han encontrado una solución concreta al problema del agua.

Según el dirigente, los manantiales y ojos de agua de Chilcaymarca se han ido secando y esto afecta las actividades de agricultura y ganadería. La situación, sostuvo, se vuelve más crítica hacia fin de año, cuando deben racionalizar el uso del líquido.

Japallasa atribuyó el problema a la actividad minera en la zona de Chiqmua. Explicó que la actividad minera habría interrumpido el recorrido natural del agua y afectado las fuentes que abastecían a la comunidad.

El dirigente, quien dijo conocer el funcionamiento de las labores en el interior de la mina por haber trabajado como minero, afirmó que existen filtraciones de agua dentro de las instalaciones. “Como mineros que trabajamos en interior mina, sabemos sobre las filtraciones de agua en diferentes puntos y ellos bombean a la superficie, hacen el tratamiento y lo derivan al río”, señaló.

Aunque reconoció que el cambio climático también influye en la disponibilidad de agua, sostuvo que la comunidad considera que el problema de sus manantiales responde principalmente a la alteración de las fuentes naturales.

Los comuneros pidieron una reunión con representantes de Buenaventura que tengan capacidad para tomar decisiones. Japallasa cuestionó que hasta ahora las conversaciones se hayan dado principalmente con personal del área de asuntos sociales, al considerar que no puede asumir compromisos definitivos en nombre de la empresa.

RESPUESTA DE MINERA

Durante la protesta, César Rondinelli, superintendente de Asuntos Sociales de Buenaventura, llegó al sector acompañado de otros trabajadores. En un primer momento no respondió al pedido de los comuneros y, en cambio, solicitó autorización para permitir el tránsito de las cisternas encargadas de evacuar lodo de la planta de tratamiento hacia la zona de relaves en la zona de R-4.

El representante de la empresa argumentó que, de continuar acumulando lodos, producto de la labor minera, podrían generar un impacto negativo de contaminación. El pedido provocó la reacción de los pobladores, quienes insistieron en que su principal demanda es resolver el problema de las fuentes de agua.

Finalmente, antes de retirarse, Rondinelli señaló que la empresa designará a representantes para iniciar un diálogo con los comuneros. Los pobladores esperan que en esa reunión participen funcionarios con capacidad de decisión y que se establezcan compromisos concretos frente a su reclamo por el agua.

Los comuneros permitieron el tránsito de todas las unidades que circulaban por la vía, a excepción de la empresa Buenaventura. https://diariocorreo.pe/

“Defender el Agua es Defender la Vida”

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21/9/26

Arequipa: sulfatos y arsénico en el agua tras 70 años de minería en Arcata - Hidroboletín Fentap 5048

Lunes, 21 de setiembre de 2026 – Año XXI – Edición 5048

Arequipa: sulfatos y arsénico en el agua tras 70 años de minería en Arcata

Pobladores y representantes del Comité de Vigilancia del Centro Poblado Mayor de Arcata (Condesuyos) denunciaron que la actividad minera en la zona provocó un incremento severo de contaminantes en sus fuentes de agua tras más de 70 años de explotación minera. Reportes de monitoreo ambiental realizados en la unidad Sierra Minera Caraz evidenciaron concentraciones de sulfatos que alcanzaron los 4716 mg/L, frente al estándar ambiental de 500 mg/L. De igual forma, la laguna local Huisca Huisca registró niveles de arsénico total de hasta 0.35 mg/L, cuando la norma fija como tope 0.01 mg/L.

Esta crisis de contaminación afecta directamente el consumo de más de 300 familias de la zona, según informó el alcalde del centro poblado menor de Arcata, Martín Huamani Quispe. Pese a que el Gobierno Regional de Arequipa planteó la instalación de una planta de tratamiento para mitigar el problema, los pobladores advirtieron que no existen avances ni se ha garantizado un suministro seguro del recurso hídrico.

Los habitantes de Arcata indicaron que ya padecen enfermedades a raíz de la contaminación. El asesor legal de la comunidad, Demetrio Rojas, reportó afecciones gastrointestinales, cutáneas, oculares y casos de cáncer en los pobladores de Arcata y Alacate. No obstante, el abogado aclaró que la vinculación directa entre estos padecimientos y los efluentes de la minería deberá confirmarse mediante los análisis médicos y epidemiológicos correspondientes.

Sanciones administrativas del OEFA y denuncias por pasivos ambientales

A través de la Resolución Directoral N° 01973-2019, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) sancionó a Compañía Minera Ares por implementar dos plataformas de perforación y sondajes sin contar con la certificación ambiental respectiva. A ello se suma la Resolución Directoral N° 0201-2022, la cual acreditó la omisión en el monitoreo de efluentes del segundo trimestre de 2020 y el exceso en los límites permisibles de arsénico. Las multas administrativas dictadas por el ente fiscalizador ya habrían sido depositadas en el Banco de la Nación, pero los pasivos ambientales no fueron remediados en el territorio, según explicaron las autoridades locales.

Daños al ecosistema, pérdida de agua y perjuicio a la economía local

Según Demetrio Rojas, la presencia de más de 40 chimeneas de ventilación y la progresiva disminución del recurso hídrico provocaron el secado de bofedales, riachuelos y manantiales en la provincia de Condesuyos. Este deterioro ambiental redujo la calidad de las pasturas naturales. Y afectó la crianza de camélidos sudamericanos, registrando la muerte de hasta 400 animales por campaña. Igualmente, la producción de fibra de alpaca y la piscicultura de truchas también se ve afectada. Por estas razones, la población exigió la inmediata intervención del Ministerio de Energía y Minas, el Ministerio del Ambiente y la Defensoría del Pueblo. La idea es frenar el daño ecológico de inmediato. https://elbuho.pe/


EMPRESAS DE AGUA

SEDAPAR consolida por séptimo año consecutivo su liderazgo nacional en la gestión de los servicios de saneamiento

Por séptimo año consecutivo, SEDAPAR alcanzó el primer lugar del ranking de EP Grande 1, de acuerdo con los resultados del Benchmarking 2026, elaborado por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (SUNASS).

El resultado obtenido refleja el desempeño integral de la empresa en los principales componentes de la gestión de los servicios de saneamiento, alcanzando un Índice de Gestión Prestacional de Servicios de Saneamiento (IGPSS) de 92.69 %, ubicándose en el primer lugar de su categoría, inclusive por encima de la principal EP de Lima.

Los resultados evidencian un desempeño destacado en las diferentes dimensiones evaluadas. SEDAPAR alcanzó 90.50 % en Acceso a los Servicios y 90.95 % en Calidad del Servicio, mientras que en Gobernabilidad y Gobernanza y Sostenibilidad Financiera alcanzó el 100 %. Asimismo, registró 88.42 % en Gestión de Riesgo de Desastre y 88.14% en Sostenibilidad Ambiental.

Estos resultados se sustentan en indicadores concretos de la prestación del servicio. Durante el periodo evaluado, SEDAPAR registró una cobertura de agua potable de 94.55%, una continuidad promedio de 23.22 horas al día y una presión de 36.37 metros de columna de agua, datos superiores al promedio nacional.

En materia de saneamiento, la empresa alcanzó una cobertura de alcantarillado de 86.45% y registró una densidad de atoros de 0.75 por kilómetro, este último dato inferior al promedio de otras EP.

En el ámbito de la sostenibilidad y gestión ambiental, SEDAPAR obtuvo 88.96% de micro medición y 94.29% de tratamiento de aguas residuales. Asimismo, alcanzó el 100% en la implementación de Planes de Gestión Reactiva, planes que garantizan la disponibilidad del recurso hídrico en las más difíciles condiciones.

El Benchmarking 2026 muestra que el liderazgo alcanzado por SEDAPAR responde a un desempeño integral. Estos resultados demuestran que una gestión liderada con eficiencia, honestidad y transparencia permite alcanzar resultados concretos que benefician directamente a la población, reafirmando el compromiso institucional con la mejora continua de los servicios de agua potable y saneamiento para la población de Arequipa.

De esta manera, SEDAPAR S.A. consolida siete años consecutivos de liderazgo en su categoría, respaldada por resultados que reflejan el desempeño alcanzado durante el año 2025. Nota de prensa 039-2026


HIDROREGIONES PERÚ

Denuncian retraso de consultoría por S/ 600 mil y alerta inversión hídrica en Paucarcolla

La denuncia cuestiona 77 días adicionales de retraso, en una consultoría de S/ 600 mil para agua y saneamiento rural en distrito de Paucarcolla, provincia de Puno desde el vencimiento contractual del 1 de julio de 2026.

La Municipalidad Distrital de Paucarcolla, provincia de Puno, convocó el concurso el 11 de febrero de 2026 y adjudicó la consultoría el 18 de marzo; COMPANY J & P S.R.L. obtuvo la buena pro.

Según la denuncia sostiene que no existe constancia de culminación, entrega o aprobación del expediente técnico; “evidencia un retraso injustificado”, afirma sobre el incumplimiento atribuido al consultor.

El contrato N.° 001-2026 fue suscrito el 30 de marzo y estableció 90 días calendario; los entregables comprendían plan de trabajo, estudios básicos y expediente técnico completo, además de una aprobación posterior.

El proyecto no registra avance físico ni financiero en el Sistema de Seguimiento de Inversiones; la inversión tampoco cuenta con Formato N.° 12-B actualizado, según la alerta citada en la denuncia.

La demora afecta la continuidad del proyecto de agua potable y saneamiento rural; la denuncia sostiene que posterga el acceso de la población beneficiaria y compromete recursos públicos por S/ 600 000.

Según el contrato invocan en cumplimiento de la Ley N.° 27785 y el Reglamento de la Ley N.° 32069; los artículos 119 y 120 regulan penalidades, incluida la mora por cada día de atraso injustificado.

También se solicitan verificar la aplicación de penalidades, resolver eventuales responsabilidades y determinar acciones administrativas, civiles o penales; la Contraloría deberá evaluar los hechos denunciados dentro de sus competencias.

El contrato contempló 90 días de ejecución y una aprobación final condicionada a la presentación ante el Ministerio de Vivienda; la denuncia sitúa el vencimiento contractual el 1 de julio.

La principal dificultad señalada combina retraso contractual y falta de actualización del seguimiento de inversión; la denuncia vincula ambos hechos con una gestión considerada inoportuna, aunque corresponde verificar responsabilidades. https://pachamamaradio.org/


Arequipa enfrenta doble amenaza por inundaciones y sequía ante FEN

CENEPRED identifica a Arequipa entre las regiones con mayor población expuesta a inundaciones y alerta por sequía altoandina, mientras las brechas de infraestructura y baja ejecución preventiva incrementan la vulnerabilidad regional frente al Fenómeno El Niño 2026-2027.

Arequipa enfrenta un escenario de riesgo marcado por dos amenazas simultáneas: inundaciones y movimientos en masa en la franja costera, y déficit hídrico en las provincias altoandinas. Los estudios de CENEPRED para el Fenómeno El Niño 2026-2027 advierten una exposición considerable de población, viviendas, actividades productivas y servicios públicos.

En la costa, la amenaza se concentra principalmente en Arequipa Metropolitana y las provincias de Camaná, Islay y Caravelí. Según el escenario presentado, alrededor de 1,3 millones de habitantes, equivalentes al 79,5 % de la población regional, estarían expuestos a niveles alto y muy alto de riesgo frente a inundaciones.

El impacto potencial también alcanza al sector agropecuario. Más de 100 mil hectáreas agrícolas se encontrarían expuestas a inundaciones, mientras una parte importante depende del riego tradicional por gravedad. Esta condición incrementa la vulnerabilidad de los productores ante eventos de lluvias intensas y alteraciones del régimen hídrico.

El panorama cambia en las provincias de Caylloma, Castilla, Condesuyos y La Unión, donde la preocupación principal es la sequía. Los escenarios de CENEPRED para el periodo 2026-2027 consideran esta amenaza como un factor capaz de afectar a miles de personas y sus medios de vida.

En estas zonas altoandinas, más de 45 mil personas y cerca de 27 mil viviendas estarían expuestas a condiciones de déficit hídrico entre niveles muy alto y alto. La actividad ganadera también enfrenta un riesgo significativo, con cientos de miles de alpacas, ovinos y vacunos expuestos a la falta de agua y pastos.

La agricultura tampoco queda al margen. Unas 28 mil hectáreas estarían comprometidas por el riesgo de sequía, situación que podría repercutir en la producción agropecuaria y en el abastecimiento de alimentos para las poblaciones rurales.

El problema se agrava por la situación de los principales reservorios de la región. La disminución de los volúmenes almacenados en sistemas como Condoroma, El Frayle, El Pañe, Pillones, Aguada Blanca y Dique Los Españoles representa una presión adicional sobre el consumo humano, la agricultura y la ganadería.

A esta exposición se suman condiciones estructurales de vulnerabilidad. La informalidad de numerosas viviendas, las deficiencias de infraestructura educativa y sanitaria y la ocupación de zonas susceptibles a inundaciones o movimientos en masa pueden aumentar los efectos de un evento climático severo. CENEPRED mantiene estudios específicos para identificar estos elementos expuestos y orientar medidas de reducción del riesgo.

Otro punto crítico es la capacidad de prevención de los gobiernos locales. La baja ejecución de recursos destinados a reducir riesgos frente al FEN limita la posibilidad de realizar oportunamente trabajos de limpieza de cauces, protección de infraestructura, atención de puntos críticos y preparación de la población.

El escenario adquiere mayor relevancia porque CENEPRED ya cuenta con estudios actualizados de riesgo ante inundaciones, movimientos en masa y sequías asociados al Fenómeno El Niño 2026-2027. Estos documentos buscan proporcionar información técnica para que las autoridades regionales y locales adopten medidas antes de que ocurran las emergencias.

Para Arequipa, el desafío no se limita a responder ante eventuales lluvias intensas. La región debe enfrentar simultáneamente el riesgo de desbordes e inundaciones en la costa y la falta de agua en las zonas altoandinas. La prevención, la ejecución oportuna del presupuesto y la reducción de vulnerabilidades resultan determinantes para disminuir las posibles pérdidas durante el próximo periodo de lluvias. https://revelacion.pe/

“Defender el Agua es Defender la Vida”

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18/9/26

Trabajadores de Seda Huánuco protestan exigiendo destitución de funcionarios - Hidroboletín Fentap 5047

Viernes, 18 de setiembre de 2026 – Año XXI – Edición 5047

Trabajadores de Seda Huánuco protestan exigiendo destitución de funcionarios

Con un plantón en las instalaciones de la empresa Seda Huánuco, el Sindicato de Trabajadores inició una medida de protesta para exigir al Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS) el retiro de la plana gerencial. Pedro Beteta Tarazona, secretario general del gremio, advirtió que las protestas escalarán a un paro regional de 48 horas programado para el próximo 13 de octubre.

La dirigencia sindical formalizó el pedido de remoción de funcionarios designados por la entidad administradora, entre ellos del gerente general Mirko Jurado Dueñas, la gerente Operacional, Analyn García Torres, el gerente Comercial Carlos Sánchez Esquives, el administrador Miguel Castello Gonzales; además de Romina Sánchez Tapia, gerente de ingeniería y la asesora legal Gabriela Cevallos Portugal.

Entre las razones del reclamo, Beteta señaló deficiencias en la prestación del servicio de agua potable y presuntas irregularidades administrativas en la adquisición de indumentaria para el personal. «Hemos detectado la adquisición de uniformes sobrevalorados», afirmó el dirigente.

Asimismo, el gremio denunció atropellos laborales, modificaciones arbitrarias en los horarios de trabajo, demoras en el pago de beneficios sociales y el retraso continuo en la construcción del local central.

Respecto al estado técnico de la empresa, el sindicato cuestionó que el canal de conducción de agua —con más de 60 años de antigüedad— sufrió un colapso hace más de tres meses y hasta la fecha solo funciona mediante parches provisionales de tuberías sin una solución definitiva.

Dijo que la medida de fuerza abarca a un promedio de 150 trabajadores distribuidos entre las sedes de Huánuco, Tingo María y Aucayacu.

Los manifestantes exigen que la directiva de OTASS designe a profesionales de la misma región huanuqueña para dirigir la empresa. De no recibir una respuesta favorable, el sindicato evalúa sumar a la protesta a otros gremios como Construcción Civil y la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP). https://tudiariohuanuco.pe/


HIDROREGIONES PERÚ

COMIPOS advierte posibles incumplimientos técnicos en obra de agua y desagüe en Laguna Temporal

El coordinador general de la Comisión Multisectorial del Proyecto Integral de Agua y Desagüe (COMIPOS), Crisóstomo Benique Apaza, informó que vecinos del sector Laguna Temporal, en Juliaca, han expresado su preocupación por un presunto incumplimiento de aspectos técnicos durante la ejecución de la segunda etapa del Proyecto Integral de Agua y Desagüe.

Benique señaló que las quejas están relacionadas con una posible incongruencia entre lo establecido en el expediente técnico y lo que se viene ejecutando en la zona. Precisó que, de comprobarse que los trabajos no se ajustan al proyecto aprobado, podrían generarse problemas en el sistema de agua y alcantarillado.

Explicó que el sistema contempla que el agua llegue a Juliaca por gravedad desde la estación Maravillas, ubicada a unos 48 kilómetros, por lo que consideró fundamental que se respeten las especificaciones técnicas previstas en el proyecto.

Ante las denuncias, el dirigente anunció que acudirá personalmente a Laguna Temporal para conocer la situación y recoger las observaciones de los vecinos. Asimismo, indicó que trasladará estas preocupaciones al Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento para que se tenga conocimiento de los cuestionamientos formulados por la población.

El coordinador de COMIPOS también sostuvo que la responsabilidad de verificar el cumplimiento del expediente técnico corresponde a la Unidad Coordinadora del Proyecto (UCP) y a la PMO, encargada de la supervisión. “Nosotros solamente somos un ente vigilante”, señaló.

Benique cuestionó además que tanto la UCP como la PMO no hayan convocado a COMIPOS para informar sobre las observaciones planteadas por la población. Consideró que las autoridades y responsables de la obra deben escuchar las denuncias vecinales y brindar las explicaciones correspondientes.

Según el dirigente, las preocupaciones no se limitan a Laguna Temporal, sino que también existen observaciones en otras urbanizaciones comprendidas en la segunda etapa del proyecto.

Finalmente, recordó los problemas registrados anteriormente con el componente de drenaje, señalando que una eventual paralización de los trabajos por falta de atención oportuna a las observaciones podría generar nuevas dificultades para la ciudad de Juliaca. https://www.ladecana.pe/


Perú: en la cuenca del Madre de Dios, la minería dejó pueblos indígenas rodeados de agua que no pueden beber

“La gente piensa que como vivimos en la selva tenemos bastante agua. Y la realidad es esta”, se apura en decir Erick Aguirre Tijé, poblador indígena harakmbut de la Amazonía sur de Perú, mientras apunta con el dedo índice al agua turbia que corre por el río Inambari. Erick lleva el apellido de la familia que fundó la comunidad indígena Arazaire a orillas del río, uno de los que alimentan la cuenca del Madre de Dios y luego el gran Amazonas, y ha sido testigo de cómo ese territorio se ha ido transformando desde el 2010.

Recuerda, por ejemplo, que hace cinco años era usual ver a los peque-peque —embarcaciones artesanales de madera— surcando el río y llevando gente, así como las atarrayas aterrizando en el espejo de agua para pescar sábalos y zúngaros (un tipo de bagre). También a las familias que disfrutaban viendo a los niños nadar, las señoras que bajaban a recoger agua o los hombres que tomaban el sol para sacudirse el cansancio. Esa fotografía ha cambiado y ahora es una fábula para su primo Santiago, quien tiene esos mismos cinco años que han pasado desde esa nueva normalidad.

Para llegar al Inambari hay que abrir camino. Erick Aguirre, acompañado del pequeño Santiago, avanza con un machete en mano cortando las lianas que han crecido luego de un año de no ir a la zona. “Es que ya no usamos el río”, dice resignado. A un kilómetro de distancia se oye su rugir. Sigue presente en sus vidas, aunque ya no es parte de ellas. Solo queda el recuerdo de ese río que encandiló hace más de 50 años atrás a su abuelo José Tijé y que lo convenció de asentar allí a su pueblo harakmbut.

Elda Gutiérrez, madre de Santiago, le pide que no tome agua del río ni de las quebradas durante la caminata. Que mejor lleve una botella de agua que han comprado. “Hasta hace cinco años podíamos caminar más de 3 kilómetros hasta la quebrada de Buenqueme”, cuenta Ruth Tijé, comunera de Arazaire, describiendo uno de los puntos que usaban para hidratarse. Se refiere a un caño de agua que se puede ver desde la Carretera Interoceánica que se trazó entre el sur del Perú y el estado brasileño de Acre, que pasa muy cerca de la comunidad. “Ahora es puro lodo de la minería”, dice la lideresa indígena.

En Arazaire y el resto de comunidades asentadas a lo largo del Inambari, la turbidez del agua se atribuye a la minería. Es responsable de la contaminación, del cambio del cauce por la cantidad de sedimento removido en la extracción de oro y también del desvío del río para facilitar el trabajo a los mineros ilegales que operan del otro lado de la orilla. La erosión, aseguran, devora sin piedad las tierras indígenas.

“Cada vez es más chico el territorio de Arazaire porque el caudal ha erosionado las tierras de la comunidad”, agrega Tijé. “Ya como 300, 500 metros se llevó. Antes estaba lejos [el río], ahora está cerca”. Esa proximidad no los favorece, no solo por el riesgo de inundaciones sino también porque no pueden disponer más de esa agua cargada de lodo. Los datos confirman su temor. Un análisis realizado por Mongabay Latam, a través de la plataforma Google Earth, confirma que 13.5 hectáreas fueron arrasadas entre el 2012 y el 2025.

Esto los llevó a buscar otras fuentes de agua limpia, como la quebrada Buenqueme. Al poco tiempo, narran los comuneros, allí también empezó a llegar sucia y tuvieron que ir más lejos, a otras quebradas, en busca de agua limpia. Pero la contaminación minera también las alcanzó.

“Lo que sucede río arriba, se sufre abajo”, resume el problema Ruth Tijé.

¿Cómo entender la paradoja de una comunidad que vive rodeada de agua, pero no puede usarla? ¿Cuánto ha cambiado el río Inambari y toda la cuenca de Madre de Dios en los últimos años? Las imágenes satelitales muestran esa contradicción: una zona con más superficie de agua que hace veinte años, pero que ha crecido a costa de la aparición de pozas asociadas a la minería y de parches de deforestación.

Periodistas de Mongabay Latam, El Espectador y del Correo del Caroní analizaron los cambios que han afectado al Madre de Dios en las últimas dos décadas y a otros tres ríos amazónicos, con apoyo de científicos de MapBiomas y del programa de formación en ecología cuantitativa del Instituto Serrapilheira de Brasil. Lo hicieron como parte de la investigación Aguas Partidas, que coordinó el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) en alianza con ocho medios de la región.

En total, esta alianza periodística analizó 722 microcuencas de cuatro países —el 63 % de ellas territorio de al menos 74 pueblos indígenas— usando el análisis por microcuencas de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG), a partir de datos de la plataforma MapBiomas Agua.

Los resultados son contundentes. En Bolivia, las microcuencas con minería ilegal ganaron 21.5 % de superficie de agua en 25 años, mientras que las que no tienen ninguna perdieron 17.2 %. En Venezuela, la superficie total de agua de los 98 ríos afluentes y los embalses en el Caroní cayó un 5.8 %, según datos de MapBiomas Venezuela. Dado que más de tres cuartas partes del agua del Caroní está contenida por tres grandes centrales hidroeléctricas (Guri, Macagua y Caruachi), ese hecho enmascara una pérdida de agua significativamente más grande en los ríos.

En Colombia, donde la deforestación por ganadería es la presión dominante, hay microcuencas donde la deforestación acumulada cubre más de la mitad del territorio, y las más deforestadas también pierden agua. Y en las cuatro cuencas se repite un patrón más fino: una de cada seis microcuencas pierde agua natural y gana agua artificial al mismo tiempo, en el mismo lugar; de cada cinco hectáreas de esa agua artificial, más de cuatro aparecen en territorio indígena.

En el caso peruano, en la gran cuenca del Madre de Dios, se analizaron 84 de las 155 microcuencas que lo componen. En 45 de ellas se ha registrado un incremento de agua artificial, y la casi totalidad de esa agua nueva se concentra en las microcuencas con presencia de minería legal e ilegal: entre 2000 y 2023 la superficie de agua artificial de la cuenca se multiplicó casi por doce —de 1224 a 14 418 hectáreas—, y el 99.7 % de esa agua está en las 45 microcuencas donde hay minería registrada; en las 39 que no la tienen, apenas llega a 38 hectáreas. Solo tres microcuencas —entre ellas la de Arazaire, sobre el río Inambari— concentran el 81 % de toda esa agua nueva. 41 de esas 84 microcuencas se solapan, además, con territorios indígenas de 14 pueblos distintos: no es que haya más agua, es que aparecieron pozas donde antes no había nada. Casi toda el agua artificial nueva de Madre de Dios apareció en territorio indígena.

En esas microcuencas, la minería ilegal ocupa en promedio 10.3 % del territorio, frente a apenas 0.4 % donde no hay territorio indígena de por medio, según el análisis científico realizado para esta investigación. Y cuanto más territorio indígena tiene una microcuenca, más agua antrópica registra, según el modelo estadístico del proyecto. Las comunidades no están protegidas de la minería, sino que están rodeadas.

Por esas pozas justamente sobresale Arazaire, una comunidad indígena invadida por retroexcavadoras, dragas y contaminación, donde El Estado peruano ha otorgado 11 concesiones mineras tituladas y activas que se superponen al territorio de Arazaire. Y son 153 las que afectan a ocho comunidades indígenas de Madre de Dios, sobre 12 768 hectáreas de territorio comunal, según una investigación publicada en marzo de 2026 por Mongabay Latam. Amazon Mining Watch, una plataforma que rastrea la minería en la Amazonía con inteligencia artificial sobre imágenes satelitales, revela la dimensión del daño en el propio territorio de la comunidad. Hasta mediados de 2026, la minería habría afectado 688 hectáreas dentro de este territorio, una cifra que ha crecido desde 2018, según los datos de la plataforma. Además, se calcula que el 85 % de esa actividad ocurre fuera de cualquier concesión, en zonas sin autorización para minar. Es decir, la mayor parte de la minería que carcome a Arazaire es presuntamente ilegal.

El problema de fondo es legal. Según César Ipenza, abogado ambientalista y vocero del Observatorio de Minería Ilegal, no existe una prohibición expresa que impida al Estado otorgar concesiones sobre cuerpos de agua. Las autoriza bajo el argumento de que el título no es un permiso de explotación, pues para eso hacen falta permisos ambientales adicionales. El problema legal radica en que las concesiones sobre cuerpos de agua se solicitan para reservar el subsuelo, pero en la práctica se usan como escudo para ingresar al Reinfo. El Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo) es un padrón creado en 2016 para regularizar a los pequeños mineros, otorgándoles una exención de responsabilidad penal mientras dura el trámite, cuyo plazo de vencimiento se ha aplazado cinco veces en estos diez años. Esto facilita operar sin permisos y usar el título para confundir a las comunidades, mientras las dragas prohibidas continúan operando en los ríos.

«Los mineros sorprenden a las comunidades indígenas, pues usan el título de la concesión para afirmar que el Estado les dio ese derecho», explica en la misma investigación de Mongabay Latam. A eso se suma que las dragas, la maquinaria con que se extrae el oro de los cauces, están prohibidas en los ríos desde 2012, y aun así operan dentro de concesiones tituladas del Inambari.

Arazaire ya vivió en carne propia ese vacío. En 2025, sus comuneros encontraron una excavadora operando dentro de su territorio titulado, la detuvieron y la denunciaron ante la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) en Madre de Dios. A los pocos días, el Estado ordenó devolverla. «Los 200 000 soles (60 000 dólares) que vale esa máquina cuestan más que nuestras vidas», resume la dirigencia de la comunidad, quienes prefieren no ser nombrados por seguridad. Lo que ocurrió después con ese caso terminaría de mostrar de qué lado se inclina la balanza.

El agua que no pueden beber

En Arazaire, el agua se compra. La Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad), que agrupa a 38 comunidades de siete pueblos indígenas de la región, confirmó a Mongabay Latam que dos terceras partes de esos 38 poblados indígenas de la región pagan por el agua.

“No va a tardar mucho para que el agua cueste más que el petróleo», dice Eusebio Ríos, vicepresidente de Fenamad y líder del pueblo harakmbut.

Según pobladores que dependen de ese servicio, cada tanque contiene 1100 litros y cuesta 70 soles (alrededor de 21 dólares), aunque también hay bidones de 20 litros por los que pagan 11 soles (alrededor de 3 dólares). «Religiosamente hay que llamar a la municipalidad para que llene el tanque una vez por semana», dice resignada Elda Gutiérrez.

La imagen del lodo que desplazó las aguas cristalinas del Inambari está presente en la memoria y las conversaciones de los comuneros que viven a orillas de este afluente. Eusebio Ríos aún recuerda una infancia idílica que tenía al río como el centro de su vida. «De niños buceábamos, veíamos peces; era algo maravilloso. Ahora estamos frente a este atropello y frente al riesgo de exterminio, por el agua que ya no podemos consumir ni en los ríos ni en las quebradas. Están contaminadas por la minería», dice.

El análisis realizado por un equipo de científicos del Instituto Serrapilheira —con la asesoría de los expertos de MapBiomas Agua— le da la razón. Entre 2000 y 2023 aparecieron en distintos tramos de la cuenca del Madre de Dios cerca de 13 mil hectáreas de superficie de agua artificial o antrópica, otra manera de referirse a las pozas contaminadas que deja la minería. En 2000, el agua artificial apenas llegaba al 1 % de este espacio analizado. Dos décadas después, para 2023, esta fotografía ya llegaba a un 11 %.

Es decir, hoy una de cada nueve hectáreas de agua detectada en la zona corresponde a pozas asociadas a la minería. Las imágenes satelitales Sentinel 2 muestran cómo las áreas más afectadas son justo los espacios donde algunas comunidades aseguran que no pueden usar el agua, lo que confirman los dirigentes de Fenamad.

Ese salto es más pronunciado en los territorios del propio pueblo harakmbut —el de Erick, Ruth y Marcia Tijé—, que en conjunto acumulan más de 12 000 hectáreas de agua antrópica nueva, más que todos los demás pueblos identificados en la cuenca juntos.

Estos hallazgos son consistentes con lo que la ciencia ya ha documentado para Madre de Dios. Un estudio publicado en Science Advances en 2020 por científicos de la Universidad de Duke y el Centro de Innovación Científica Amazónica (Cincia) midió la expansión de las pozas y lagos artificiales creados por la minería aurífera usando imágenes satelitales de 1985 a 2018.

Encontraron que en las cuencas más minadas la superficie de esos cuerpos de agua creció un 670 %, mientras que en las cuencas sin minería el aumento fue de apenas 20 %. También hallaron que esas pozas convierten el mercurio en metilmercurio, su forma más tóxica, a un ritmo hasta siete veces mayor que los ríos. Aunque los ríos también realizan esta conversión de forma natural, el agua estancada y sin oxígeno de las pozas acelera drásticamente el proceso. Es decir, el agua nueva que aparece no solo es inservible, es más peligrosa que la que reemplazó.

Lo que el análisis de esta investigación aporta es más actual, hasta 2024, y a otra escala: no solo el del Madre de Dios, sino cuatro cuencas en cuatro países, con los mismos patrones: La del Caroní en Venezuela, la del Beni en Bolivia y la del Caquetá en Colombia.

Carlos Álvarez, guardia indígena de Arazaire, señala una de las pozas que está dentro del territorio comunal. A simple vista luce como un hueco que almacena agua estancada de color marrón oscuro.

—Antes allí se pescaba bocachico, sábalo, huasaco—, dice.

—¿Y ahora qué hay en esa agua?

—Lodo, nomás. Ya no hay vida, no hay nada.

En 23 años, la superficie de agua artificial del Madre de Dios se multiplicó casi por doce. Pasó de ocupar 1224 hectáreas a 14 418, según los datos compilados por MapBiomas. Pero no creció por toda la cuenca, sino donde hay maquinaria. Más del 99 % está en los ríos donde el satélite ha detectado actividad de minería. Es decir, en 45 de las 84 microcuencas analizadas se concentra la casi totalidad del agua artificial nueva. Son más de 13 000 hectáreas, un 40 % de la extensión total del Santuario Histórico de Machu Picchu. En las 39 restantes, donde no hay actividad minera registrada, el agua artificial llega a ocupar con mucho esfuerzo 38 hectáreas.

La mayor parte del agua artificial detectada —más del 80 %— se concentra sobre todo en tres microcuencas situadas en tramos de los ríos Colorado, Malinowski e Inambari. En la comunidad de Arazaire, que está asentada a orillas de la tercera, hoy una de cada cinco hectáreas de agua es artificial.

Ese sector específico del Inambari, que atraviesa Arazaire, tiene una extensión de más de 164 000 hectáreas y es una de las más golpeadas de Madre de Dios. Es la que tiene más terreno concesionado para la minería (81 % del territorio), la segunda en pérdida de bosque, la tercera con más pozas de agua artificial y la sexta en cantidad de minería detectada. De hecho, la superficie de agua artificial en ese tramo creció unas 2615 hectáreas en 23 años.

«Esa zona donde antes era puro árbol, ahora hay pura poza. Están las aguas removidas que antes no había. Las quebraditas que antes había, ahora están con relaves”, dice Ruth Tijé, refiriéndose a lo que sucede en esa zona ubicada en la margen izquierda del territorio indígena.

Aunque el satélite puede ver el cambio en la superficie del agua, hay detalles que pueden pasarse por alto. Joaquín Romualdo, geógrafo experto en teledetección del Instituto del Bien Común y responsable del análisis hídrico de MapBiomas en Perú, lo explica así: «Captamos el dato como una fotografía aérea, pero si baja el nivel del río, eso no lo podemos captar y mucho menos la contaminación». Es decir, si el río baja de nivel o se llena de sedimentos y mercurio, esa degradación no queda registrada.

Por eso una comunidad puede aparecer en los mapas rodeada de más agua que nunca, cuando en terreno ya está obligada a vivir de espaldas al río. “El agua es lo que más sufre, el elemento que más sufre al final, además del bosque”, añade Romualdo.

Arazaire, por ejemplo, vive acorralada por la minería y la deforestación que esta arrastra. Es uno de los puntos que más destacó el análisis y una historia cuyo impacto completo solo se puede contar desde el territorio.

Mapas contra el olvido

Un grupo de comuneros despliega un mapa sobre la mesa. Están reunidos afuera de la maloca del centro comunal de Arazaire, el centro ceremonial con techo de hojas de palma y piso de tierra donde los habitantes se reúnen para tomar las decisiones más importantes. Juntos revisan el territorio de la comunidad en una imagen satelital que el equipo de Mongabay Latam les ha compartido. Es su tierra vista desde arriba, como pocas veces la han observado. Hay marcadores de colores dispersos en la mesa y la invitación es a que puedan señalar sus principales fuentes de agua, las rutas que seguían para ir al río y las quebradas a las que solían ir y a las que no pueden volver más.

El dedo índice de Beatriz Tijé empieza a recorrer la línea de la Carretera Interoceánica sobre el mapa. Es ella quien le pone fecha al quiebre. «Desde el 2012 entraron las máquinas [de la minería] con fuerza por aquí», dice. Fue dos años después de que se abriera esa vía que redujo el tiempo de viaje de su comunidad a Puerto Maldonado de un día entero a dos horas y media. La que trajo con la misma facilidad a los mineros y la deforestación.

La pérdida de bosque por minería en Madre de Dios creció más de 400% tras la llegada de esa carretera, según Cincia, una reconocida ONG ambiental que entre otras actividades viene haciendo seguimiento a la contaminación por mercurio en los ríos amazónicos. Ese vínculo se confirma en los números de toda la cuenca: la deforestación es la presión que más se asocia con la aparición de agua artificial en el conjunto de las cuatro cuencas —porque la tala suele venir de la mano de la minería, que es la que abre las pozas—. La pérdida de agua natural, en cambio, no responde a una sola presión.

Marcia Tijé secunda a Beatriz y empieza a nombrar lo que el agua se llevó. «Íbamos a Amanatapo arriba, que era un lago. Ahí yo y mi papá íbamos a pescar siempre, con flecha, hasta el último», dice, señalando un punto al que ya no pueden volver. Pasaron de cazar y pescar en el río a tener piscigranjas y comprar alimentos en Mazuko, el centro poblado más grande a 20 minutos de la comunidad. «Antes era más intercambio. Sembrábamos un producto, el plátano, la yuca; a veces intercambiábamos con carne, con yuca, con piña, naranja que tenía el vecino”, dice Ruth Tijé. De forma muy evidente y estruendosa, el paisaje cambió con la llegada de la maquinaria pesada. Las imágenes satelitales solo confirman lo que las hermanas Tijé ya saben de memoria.

Marcia Tijé es quien guarda los relatos de los harakmbut de su comunidad. Eso lo aprendió de su padre, el patriarca que fundó Arazaire. Muchos de esos mitos se usan para responder las grandes dudas que algunos tienen sobre las razones por las que los deslizamientos, según cuentan en la comunidad, son responsables de la muerte de algunos mineros.

“Ese fue el ‘siquitbe’”, responde Marcia Tijé sin titubeos. Para los harakmbut, el ‘siquitbe’ es una especie de dragón de cinco cabezas que vive bajo el bosque. “Está a la altura del tramo entre el kilómetro 65 y el 125 de la Interoceánica”, cuenta. Es un guardián del bosque que está dormido, pero que puede ser despertado. “Cuando ellos levantan el agua en pozas, cuando cavan mucho, jalan a la fiera. Hace años hubo una gran inundación en una de las zonas mineras y se llevó todo, el área minera, los bares, la prostitución. Sólo quedó piedra, arena y palos”, relata Marcia. Por eso cree que el ‘siquitbe’ no tardará mucho en volver a aparecer. “Si siguen huequeando por oro, va a volver a inundar todo y llevarse todo de nuevo”.

La memoria comunal va a la par de lo que es innegable: la minería que entra con más fiereza que el ‘siquitbe’. Eso se ve claramente con solo ver a Arazaire y su historia. Cuando el Estado peruano les tituló el territorio en 1976, varias décadas después de haberse asentado ellos, se crearon dos espacios geográficos claros y divididos por el Inambari y sus vertientes. Al lado derecho están las casas, las chacras (o espacios de cultivo) y las piscigranjas. Y del izquierdo están las nacientes de las quebradas que alimentan al Inambari, donde cazaban, donde hacían rituales. “Nadie trabajaba ahí. Todo era verde. Iban a cazar, a buscar fibra y semillas”, añade Ruth Tijé. Ahora ese espacio está ocupado por minería legal, es decir, entregado a concesionarios o empresarios privados, y por la ilegal, según se ha detectado en plataformas como Amazon Mining Watch, donde se ve actividad minera fuera de los espacios delimitados como concesiones.

La lucha de Arazaire contra las concesiones no empezó con esta generación. Su fundador, el líder harakmbut José Tijé Huarao, pidió al Estado la nulidad de las concesiones que invadían la comunidad desde 1991. La respuesta llegó ocho años después, en 1999. Fue improcedente, porque en esos procesos sólo pueden participar el titular de la concesión y el Estado, sin la intervención de terceros. Ni la propia comunidad sobre cuyo territorio se otorgaban los permisos tenía derecho a opinar. José Tijé murió el 14 de julio de 2020, a los 81 años, por covid. Dos días después, el 16 de julio, el Ministerio de Energía y Minas formalizó a algunos de los mineros que operaban dentro de la comunidad que él había fundado.

Alrededor de la mesa está también Erick Aguirre Tijé. Escucha atento a sus compañeras, mientras el mapa empieza a activar su memoria. Cuenta que para llegar al gran caudal del Inambari solo tenía que cruzar caños angostos que colindaban con el lado derecho de Arazaire. “Hasta caminando cruzábamos”, dice. Pero entre el 2010 y el 2012, esa angosta vertiente del Inambari, donde solían pescar y bañarse tranquilos, se convirtió en un brazo caudaloso del río. “Lo desviaron aguas arriba para que no dañara la zona minera”, cuenta Marcia Tijé. Esa “zona minera”, ubicada en el lado izquierdo de Arazaire, era un área sagrada para la comunidad.

Las imágenes en Google Earth, que van de 1980 a 2010, le ponen una fecha a los cambios que narran los comuneros de Arazaire. En 2010, por ejemplo, se ve que el caño que pasaba por el lado derecho de la comunidad era angosto. Dos años más tarde, en 2012, se observa río arriba de Arazaire como el caudal había empezado a cambiar y un sector de la comunidad comenzó a erosionarse. Las imágenes satelitales de 2025 confirman que ahora esa erosión se extiende hasta alcanzar unas 13.5 hectáreas.

Marta Torres, directora nacional de Cincia, señala que este tipo de cambios en el curso se suelen observar cuando hay minería ilegal aguas arriba. “Ese lodo [que sale de la actividad minera], mientras avanza, comienza a estabilizarse. Eso implica que el fondo del río se colmate, los cauces se llenen y pierdan profundidad. Al perder profundidad, el riesgo de inundaciones es mayor. Cada vez tenemos inundaciones más agresivas. Y en temporada seca, esa gran cantidad de lodo que encuentras en el fondo del río, ahora ya lo ves como playas, y comienzan a cambiar el curso de la vertiente», explica.

Las inundaciones dejaron su peor huella en Arazaire hace siete años. «El periodo de peor inundación fue entre el 2019 y 2020, una catástrofe», recuerda Marcia. El agua sobrepasó los tres metros, añade, llegó hasta las piscigranjas donde criaban pacos (Piaractus brachypomus) y gamitanas (Colossoma macropomum) y arrasó lo que encontró a su paso. «Se fueron piscigranjas, cacao, plátano», agrega. Y si no son las inundaciones, son las sequías, que secan el río y las quebradas «más que antes».

Esa oscilación, entre el agua que sobra y la que falta, no es solo local. Los datos de MapBiomas Água muestran que, en toda la Amazonía peruana, las temporadas húmedas y secas son cada vez más extremas – parte de lo que los científicos llaman la intensificación del ciclo hidrológico. En el año 2000, por ejemplo, las imágenes satelitales mostraban que el área que ocupaba el río Inambari era de unas 20 000 hectáreas. En el 2025, esa superficie se expandió hasta alcanzar las 30 000 hectáreas. «Es una causa directa del cambio climático. Los meses húmedos están siendo más húmedos, y los secos, más secos», explica Joaquín Romualdo, de MapBiomas Agua Perú. Desde 2019, además, la superficie de agua de la Amazonía viene disminuyendo año a año, hasta tocar un punto crítico en 2024. En 2025 hubo una leve recuperación, pero sin volver a los niveles de antes.

A la par, lo que sucede en la margen izquierda de la comunidad es otra tragedia. Según la plataforma Global Nature Watch, entre el 2001 y el 2025, se perdieron 530 hectáreas de bosque, casi la mitad de la vegetación que existía en ese sector.

Waldo Lavado-Casimiro, subdirector de hidrología aplicada del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), reconoce el peso del clima, pero aclara que en un territorio tan golpeado por la minería este no es la causa única del problema, sino un agravante que acelera lo que la actividad humana ya ocasionó. «Probablemente, como escala macro no se nota mucho a detalle, pero ellos ya lo sienten», explica.

Lavado confirma, además, la paradoja desde la hidrología. Los sedimentos de la minería, dice, «hacen mucho para que no parezca que falta agua», porque llenan de lodo el cauce y lo desbordan. «Aparentemente parece que no falta agua o que hay mucha agua, pero el tema es ver qué tipo de agua es», añade. Un estudio del que es coautor con un equipo de científicos peruanos y franceses mostró que, al perderse el bosque, el agua deja de infiltrarse y escurre por la superficie. En el Inambari, el más afectado de Madre de Dios, la escorrentía podría aumentar hasta 187 % al año, según la estimación del modelo hidrológico. Eso, explica Lavado, multiplica el arrastre de lodo y el riesgo de crecidas.

El monitoreo científico del agua en Madre de Dios llegó tarde. Aunque el Senamhi ha expandido recientemente su red sumando nuevas estaciones automáticas —como las de Billinghurst y Tambopata—, la base de datos histórica es alarmantemente joven. El punto de control clave en el río Inambari, por ejemplo, apenas acumula unos años de registros. «El récord aún es corto», admite Waldo Lavado, especialista de la institución. Y lo es porque la ciencia exige al menos 30 años de datos continuos para identificar una tendencia climática real.

En una de las regiones más transformadas por la minería y la deforestación en el país, la memoria estadística del agua recién se está empezando a escribir. https://es.mongabay.com/


El científico más influyente en glaciares tropicales propone crear un parque nacional para proteger el Quelccaya

El reconocido científico estadounidense Lonnie Thompson, uno de los científicos climáticos más influyentes del mundo y pionero en el estudio de los glaciares tropicales, propuso crear el Parque Nacional Quelccaya con el fin de proteger este importante ecosistema de montaña y otros glaciares de la cordillera Vilcanota, ubicada entre Cusco y Puno.

Thompson, quien investiga el Quelccaya desde 1974, planteó esta propuesta debido a la importancia de este ecosistema y la preocupación que existe respecto al acelerado retroceso del glaciar por el cambio climático y los impactos ocasionados por actividades humanas, como la minería.

Además de su valor científico, el glaciar también cumple un papel fundamental en la regulación hídrica de los ecosistemas, poblaciones altoandinas y las zonas urbanas. Sus aguas alimentan a comunidades y actividades productivas de Cusco y Puno, entre ellas la agricultura y ganadería, además de ser fuente importante para el agua potable.

Por estas características, el Quelccaya y su área de influencia (503 mil hectáreas, según la propuesta) es uno es uno de los paisajes de montaña más significativos desde el punto de vista científico, ecológico y cultural del hemisferio occidental, y uno de los principales laboratorios naturales para estudiar el cambio climático.

Amenazas documentadas

Un estudio reciente del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem) reveló que el Quelccaya ha perdido el 58 % de su superficie en los últimos 40 años. Es decir, pasó de 100 a 42 km2. Además, la tasa de retroceso se aceleró un 50 % en la última década.

En conversación con Actualidad Ambiental, Lonnie Thompson afirmó que la “amenaza más grave e irreversible del Quelccaya es el cambio climático, que está acelerando el retroceso glaciar y alterando los sistemas hídricos que sostienen a las comunidades, los ecosistemas y las actividades económicas río abajo”.

Asimismo, agregó que “la zona también enfrenta presiones como la minería, el turismo no regulado y una capacidad institucional limitada para el monitoreo y la fiscalización ambiental. Estas presiones están interconectadas: a medida que los glaciares se reducen y la disponibilidad de agua se vuelve más variable, tanto los sistemas sociales como los ecológicos se vuelven más vulnerables a presiones adicionales”.

¿Por qué un parque nacional?

En el Perú existen nueve categorías definitivas para las áreas naturales protegidas (ANP): parques nacionales, santuarios nacionales, santuarios históricos, reservas nacionales, refugios de vida silvestre, reservas paisajísticas, reservas comunales, bosques de protección y cotos de caza.

Las tres primeras son de uso indirecto, por lo que priorizan la conservación y no permiten la extracción de recursos naturales ni la modificación del ambiente; las seis restantes son de uso directo, lo que permite, bajo determinadas condiciones y planes de manejo, el aprovechamiento sostenible de recursos.

Para el caso del Quelccaya y su área de influencia, Thompson señala que eligieron proponer esta categoría “debido a la importancia excepcional de la zona a nivel nacional. Sus glaciares, cuencas hidrográficas, ecosistemas, biodiversidad y paisajes culturales trascienden una preocupación exclusivamente local o regional y tienen relevancia para el patrimonio ambiental y la seguridad hídrica del Perú en su conjunto”.

“Un parque nacional también ofrece un marco institucional más sólido y duradero, con reconocimiento a nivel nacional, capacidad de gestión dedicada y mayores oportunidades para coordinar la conservación, la investigación científica, la educación ambiental y la adaptación al cambio climático”, recalca.

Una propuesta en ruta

El científico señala que la iniciativa para establecer un nuevo parque nacional ya ha sido compartida con varias entidades estatales, incluyendo funcionarios del Ministerio del Ambiente (Minam), Autoridad Nacional del Agua (ANA), Ministerio de Energía y Minas (Minem), Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp) y autoridades nacionales y regionales.

“Nuestro objetivo ha sido abrir un diálogo constructivo sobre la base científica de la propuesta, su valor para la conservación y sus posibles beneficios para las comunidades locales”, asegura y agrega que hasta el momento “la respuesta ha sido alentadora: existe un amplio reconocimiento de la importancia ambiental de la zona, particularmente dados sus glaciares, fuentes de agua, biodiversidad y paisajes culturales”.

Thompson es consciente de que el proceso de establecimiento “es un proceso institucional extenso que requiere coordinación entre múltiples entidades públicas, evaluaciones técnicas rigurosas y una participación significativa de las poblaciones locales. Seguimos buscando orientación sobre el camino más adecuado a seguir”.

Presencia de comunidades

De acuerdo a la propuesta para establecer el área protegida, en la zona de influencia existen 74 polígonos de comunidades indígenas y campesinas que ocupan 319 069 hectáreas (63 % del área total), además contiene 101 sitios arqueológicos, el Santuario Religioso de Qoyllur Riti, 175 monumentos prehispánicos, dos zonas de agrobiodiversidad reconocidas oficialmente (Marcapata Collana y Collasuyo) y 22 áreas oficiales de manejo de vicuñas (DEMA).

En el caso de las comunidades, el científico resalta la importancia de que estén informadas y participen activamente en las decisiones, porque solo así la propuesta será “viable y legítima”.

“Estas comunidades tienen relaciones históricas, culturales y prácticas profundas con el paisaje, y su conocimiento debe ser central en cualquier iniciativa de conservación”, resalta. Asimismo, afirma que han buscado “iniciar un diálogo y compartir información con los actores locales, aunque reconocemos que esto no equivale a un proceso de consulta formal”.

“Cualquier designación oficial deberá seguir los procedimientos legales e institucionales correspondientes, incluyendo mecanismos participativos y, cuando corresponda, las obligaciones de consulta previa. Nuestra posición es clara: la conservación no debe imponerse desde afuera. Debe construirse de manera colaborativa, respetar los derechos y las prácticas consuetudinarias, y generar beneficios y salvaguardas claras y tangibles para las comunidades locales”, puntualiza.

No todo está perdido

Según Inaigem, en las últimas seis décadas el Perú ha perdido el 59 % de sus glaciares debido al cambio climático, acelerado por las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Y, según el Inventario Nacional de Glaciares, actualmente existen 4500 de estos ecosistemas a nivel nacional. Si bien la tendencia parece irreversible, Thompson considera que no todo está perdido.

Thompson señala que, si bien la designación de un área protegida por sí sola no puede detener el deshielo de los glaciares, “eso no significa que no haya esperanza ni motivos para actuar. Proteger el paisaje circundante puede salvaguardar los humedales, los pastizales de altura, las lagunas y las fuentes de agua que regulan y almacenan el agua, además de reducir presiones humanas adicionales y apoyar la adaptación local”.

“Quelccaya es especialmente valioso para la investigación climática en curso. Si se protege, podría seguir generando evidencia esencial para comprender -y eventualmente ayudar a revertir- la crisis climática más amplia. Por lo tanto, la protección no es una solución al cambio climático por sí misma, pero sí es una forma esencial de adaptación climática, de gestión científica y de reducción de riesgos”, agrega.

Por ahora, Thompson espera que las autoridades hagan suya esta propuesta y consideren que “sin una protección más sólida y coherente, la zona seguiría siendo vulnerable a decisiones fragmentadas, usos de suelo en competencia y actividades que erosionan gradualmente su integridad ecológica”.

No actuar significaría poner en mayor riesgo las fuentes de agua, los humedales, la biodiversidad, los valores arqueológicos y culturales, y los medios de vida de las personas que dependen de este paisaje.

“Esta propuesta es fundamentalmente preventiva: busca actuar antes de que el daño ecológico o los conflictos sociales ya estén en curso, en lugar de responder a ellos después”, concluye. https://www.actualidadambiental.pe/

“Defender el Agua es Defender la Vida”

http://hidroboletinfentap.blogspot.pe