21/12/22

Hidroboletín Fentap 4116: Las deudas ambientales en Perú 2022: derrames de petróleo, flexibilización de normas ambientales y violencia contra defensores de los bosques. El derrame de 11,900 barriles de petróleo de la refinería La Pampilla, administrada por Repsol ocurrió el 15 de enero, cuando recién empezaba el año. Tres proyectos de ley que debilitan o buscan derogar los avances en legislación ambiental en Perú se debaten en el Congreso de la República. Dos defensores ambientales fueron asesinados este año mientras las actividades ilegales avanzan en la Amazonía peruana

 Miércoles, 21 de diciembre de 2022 – Año XV – Edición 4116 – http://hidroboletinfentap.blogspot.pe

 

Las deudas ambientales en Perú 2022: derrames de petróleo, flexibilización de normas ambientales y violencia contra defensores de los bosques

El derrame de 11,900 barriles de petróleo de la refinería La Pampilla, administrada por Repsol ocurrió el 15 de enero, cuando recién empezaba el año.

Tres proyectos de ley que debilitan o buscan derogar los avances en legislación ambiental en Perú se debaten en el Congreso de la República.

Dos defensores ambientales fueron asesinados este año mientras las actividades ilegales avanzan en la Amazonía peruana.   

El Perú cierra el año 2022 en medio de una crisis política y social que hasta el 20 de diciembre había cobrado la vida de 26 personas, según informó el Ministerio de Salud.  Tras el fallido golpe de estado del 7 de diciembre anunciado por el expresidente Pedro Castillo y la juramentación como nueva mandataria de Dina Boluarte el mismo día, marchas y cierres de vías empezaron horas después y fueron expandiéndose a la mayoría de regiones del país bajo los pedidos de renuncia de la presidenta, cierre del Congreso de la República y adelanto de elecciones.

En medio de este panorama caótico, Mongabay Latam ofrece un análisis de lo que ha sucedido en el país en temas ambientales durante el 2022, un año en el que los cuestionamientos al Congreso de la República también tienen que ver con propuestas de retrocesos en la legislación ambiental que incluyen proyectos de ley para debilitar la normativa forestal, cambiar las reglas en la creación de reservas indígenas y no incluir el tráfico de especies silvestres como delito de crimen organizado. Incluso, durante estos días de crisis política y explosión social, mientras en las calles se pedía el cierre del Congreso, el Parlamento decidió incluir en agenda del Pleno el debate de la modificación de la Ley Forestal, además, se programó la discusión de modificación de la Ley sobre pueblos indígenas en la Comisión de Descentralización.

Por otro lado, el derrame de 11,900 barriles de petróleo en el mar peruano apenas empezó el año también marcó la agenda ambiental del 2022. El crudo que se vertió en la costa central de Perú provino de la refinería La Pampilla, administrada por la empresa Repsol. Las imágenes que se vieron en esos días mostraron la magnitud de la devastación ambiental.

El mar no ha sido el único ecosistema expuesto a presiones y desastres en estos 12 meses. La Amazonía también continúa bajo amenaza constante frente a los delitos que, lamentablemente, se repiten cada año: tala y minería ilegal, narcotráfico e invasiones de tierra. Además, los derrames de petróleo que ocurren en la selva desde hace cinco décadas no se detuvieron.

A ellos se suma el incremento de las economías ilegales que ha ido acompañado de violencia contra defensores ambientales, en especial, contra poblaciones indígenas que defienden su territorio. Este año, dos líderes ambientalistas fueron asesinados, según informa la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

¿Cuáles fueron los avances y retrocesos ambientales en el Perú durante el 2022? Este es nuestro balance realizado junto a expertos y especialistas.

Lo trágico: el desastre de los derrames de petróleo

El panorama era desolador en las playas de Ventanilla, en el Callao, luego de que más de 11 mil barriles de petróleo se vertieron en el mar. La responsable de la operación en la zona era la refinería La Pampilla, administrada por Repsol desde el año 1996.

Aves completamente cubiertas de petróleo, muertas y flotando en el mar; otras que apenas podían moverse por la cantidad de crudo adherido a su cuerpo y a sus alas; rocas y arena manchadas de negro y un mar por el que discurría el hidrocarburo. Este era el panorama en la costa peruana los días que siguieron al derrame de petróleo.

«Ha sido monstruoso y reveló muchos de los problemas de la gestión del sector, por ejemplo, la falta de previsión de la empresa que supuestamente opera con los más altos estándares. Y del lado del gobierno, que no hace una supervisión adecuada y pasa por alto muchos elementos obligatorios de la legislación», dice Juan Carlos Riveros, director científico de Oceana.

La afirmación de Riveros quedó confirmada en el informe que presentó la Misión de las Naciones Unidas que visitó el Perú un mes después de ocurrido el desastre. “Desde la perspectiva humanitaria y socioeconómica, la respuesta había sido esporádica y poco organizada”, señaló el informe de las Naciones Unidas. La entidad, además mostró su preocupación por “la dificultad inicial del gobierno para determinar el mejor mecanismo de conducción y coordinación de la respuesta ante esta emergencia ambiental de gran magnitud”.

La reacción de la empresa tampoco fue adecuada. La información inicial sobre la cantidad de crudo derramado fue inexacta pues pasó de solo siete galones a 6000 barriles dos días después del derrame hasta, finalmente aceptar, que fueron 11,900 barriles los que cayeron al mar. Repsol también fue cuestionada por no realizar de manera adecuada las labores de contención y limpieza del petróleo vertido. Por estos dos casos, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) le impuso dos multas que suman 42 millones 964 377 soles.

“El manejo del Estado de toda la situación ocasionada por el derrame de Repsol ha sido terrible y creo que hasta ahora la conducción no ha sido la adecuada”, señala el ex ministro del Ambiente Gabriel Quijandría. “No ha habido capacidad de generar una respuesta adecuada ni de parte del Estado ni de parte de la empresa”, agrega.

Casi un año después de ocurrido este derrame, poco se ha avanzado en la reparación de los daños. En setiembre de 2022, Mongabay Latam publicó un reportaje en el que se informó que, de los 97 sitios impactados, solo 13 no estaban afectados, los demás aún reportaban daños o estaban en evaluación. El reportaje también indica que lugares de difícil acceso, como Pasamayo, continúan contaminados y que la atención a los pescadores, cuyas labores quedaron interrumpidas, han sido insuficientes.

«La empresa no ha presentado ningún plan de remediación —por lo menos no es público— para los impactos marino ambientales. En estos momentos las playas están sin ningún personal y nadie ha hecho nada durante los últimos meses», dice Andrea Collantes, bióloga marina especializada en derrames de petróleo.

Pero no solo el mar peruano ha estado manchado por el petróleo en 2022. La Amazonía también ha sufrido derrames que, tras cinco décadas de explotación petrolera, se han vuelto recurrentes. El caso más dramático ocurrió en la quebrada de Cuninico, en setiembre, cuando una ruptura en el ducto del Oleoducto Norperuano ocasionó que 2,500 barriles de petróleo llegaran al río Marañón y afectaran a más de 20 comunidades nativas.

Lissette Vásquez, adjunta del Medio Ambiente, Servicios Públicos y Pueblos Indígenas de la Defensoría del Pueblo señala que “las deficiencias que han existido en la atención del derrame de Ventanilla se replican en la mayoría de derrames que ocurren en el país. Una actuación del Estado tardía y un inadecuado manejo y atención de los impactos sociales”.

Vásquez indica que los afectados deberían recibir ayuda humanitaria y contar con una compensación adecuada cuando resultan afectados por derrames de petróleo. “Es urgente atender la emergencia, que se pueda limpiar y contener el petróleo derramado, así como lograr una remediación de los impactos ambientales. Pero también hay otro componente muy importante: atender a la población afectada”.

En el mes de octubre, líderes indígenas de las comunidades amazónicas afectadas por los derrames de petróleo, así como representantes de los pescadores artesanales impactados por derrames de crudo en el mar peruano se reunieron en la ciudad de Lima, capital de Perú, con relatores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para denunciar la falta de atención ante estos desastres.

“Estamos ante un desafío, una crisis, una emergencia muy grave, que sentimos no se ha visibilizado del todo en Perú y el compromiso con esta visita es poner el tema en la prioridad y en la dimensión que el caso amerita”, dijo Stuardo Ralón, primer vicepresidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Relator para Perú, al concluir su visita en Perú.

Lo crítico: controvertidos proyectos para debilitar legislación ambiental

“La propuesta de cambio de la Ley Forestal [y de Fauna Silvestre] busca, abiertamente, limpiar varios casos de deforestación y colonización, como, por ejemplo, los menonitas. Creo, además, que se remonta incluso a otros casos emblemáticos anteriores como Tamshiyacu o los proyectos de cultivo de palma en Ucayali”, señala Sidney Novoa, director SIG y Tecnología para la Conservación de Conservación Amazónica (ACCA).

Novoa se refiere al proyecto de ley que busca modificar la ley forestal vigente, una controvertida norma que “provocaría deforestación y degradación de los bosques”, según han manifestado, mediante comunicados, los ministerios del Ambiente, de Cultura y de Desarrollo Agrario y Riego, así como de expertos ambientalistas y líderes indígenas.

Renzo Piana, director ejecutivo del Instituto del Bien Común (IBC), señala que esta propuesta tendría consecuencias muy graves porque “busca afectar las disposiciones vigentes sobre cambio de uso del suelo”, es decir, los predios ubicados en tierras para uso forestal o bosques en las que se hayan desarrollado actividades agropecuarias podrían ser tituladas sin que se justifique el cambio el uso de suelo, como actualmente exige la ley.

“Estás pasando de clasificar tierras de uso forestal para uso agrícola o pecuario. Eso abrirá la puerta para que se deforeste lo que aún queda de cobertura forestal, además de fomentar la invasión de bosques en buen estado e instalar en su lugar actividades insostenibles”, agrega Piana.

A pesar de los graves cuestionamientos, el 7 de julio, el Congreso de la República aprobó la propuesta. Sin embargo, el Ejecutivo la observó y no se concretó su promulgación. La norma retornó al Parlamento para ser debatida en las comisiones Agraria y de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos, Ambiente y Ecología. La norma podría volver a debatirse en cualquier momento.

Esta no es la única modificación legislativa controversial que se discute en el Congreso.

Una de ellas busca derogar la Ley 31622, aprobada apenas el 16 de noviembre, que incluye el tráfico de fauna silvestre como un delito de crimen organizado. La decisión ha quedado en suspenso tras la solicitud de la Comisión de Justicia para revisar la propuesta.

“Es una norma que ha tenido un proceso de elaboración de cuatro años. En este tiempo, todas las autoridades han dado su opinión favorable y ahora, lo que tomó años, se pretende derogar en pocos días, sin ningún análisis”, comenta Percy Grandez, asesor legal de las iniciativas Gobernanza Marina y Conservamos por Naturaleza de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA).

La otra propuesta controversial fue presentada el 11 de noviembre por el grupo parlamentario Fuerza Popular y pretende modificar la actual ley para pueblos en aislamiento. Se propone que la decisión para definir una reserva indígena para pueblos en aislamiento sea de los gobiernos regionales y no del gobierno nacional, como sucede actualmente.

“Es un esquema de debilitamiento de la institucionalidad que está más ligada a intereses particulares que a la protección del bien común nacional. Tratar de modificar la Ley Piaci es un ejemplo más que claro en el que un grupo económico busca cambiar una norma priorizando las actividades económicas en lugar de salvaguardar la vida de la población”, comenta Silvana Baldovino, directora del Programa de Biodiversidad y Pueblos Indígenas de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental.

Las leyes en principio se aplican para todos —agrega Baldovino— no se generan sobre la base de intereses particulares. Aquí las modificaciones se están trabajando descaradamente sobre intereses particulares, de grupos que quieren o necesitan ciertas modificaciones para seguir realizando sus actividades.

Por ahora, estos proyectos han quedado fuera del debate parlamentario tras el estallido de la crisis política y social del 7 de diciembre.

La Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva peruana (Aidesep) y las nueve organizaciones regionales que la conforman han anunciado que no permitirán que «el Congreso, junto a ciertas mafias empresariales y mediáticas, aproveche la crisis para promover la aprobación de leyes lesivas y que atenten contra los derechos de los pueblos indígenas de la Amazonía peruana». Además, se han declarado en movilización permanente en y desde los territorios amazónicos para exigir el adelanto de elecciones generales. Y entre sus demandas también está el «cierre del congreso obstruccionista y racista, porque representa una amenaza a los pueblos indígenas».

Lo malo: el peligro para los defensores de los bosques

El 2022 también ha estado marcado por la violencia contra defensores ambientales y líderes indígenas quienes viven expuestos a las amenazas de la ilegalidad por proteger sus bosques. Dos asesinatos han sido reportados por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDH) durante este año.

El primero ocurrió el 20 de marzo, cuando Juan Julio Fernández Hanco, quien desde el año 2006 tenía una concesión de forestación y reforestación en la zona de amortiguamiento de la reserva Tambopata, en Madre de Dios, recibió dos disparos de bala en la cabeza. Cinco meses después, el líder indígena awajún y presidente del Frente de Defensa del Distrito de Manseriche, Genaro Comisario Bitap, fue asesinado de dos disparos de bala mientras caminaba en Manseriche —provincia de Datem del Marañón, región Loreto— acompañado de su hijo. El Ministerio Público inició una investigación sobre el crimen, pero las causas aún no han sido esclarecidas.

“Uno tiene que estar corrido, escondido, arriesgar su vida por reclamar lo que es de uno. Eso no puede ser en pleno siglo XXI”, dice Marcelino Tangoa, presidente de la comunidad nativa kakataibo Unipacuyacu, durante la presentación del libro Despojo y violencia en Unipacuyacu, impacto de la falta de titulación en comunidades kakataibo. “Vamos a estar ahí, vamos a seguir luchando para poder vivir y sobrevivir en esa tierra porque nosotros somos de ahí. La naturaleza es nuestra casa común”, agrega el líder de la comunidad que desde hace más de 30 años espera su titulación. En el caso del pueblo Kakataibo, al que pertenece la comunidad de Unipacuyacu, las amenazas han sido constantes desde que en 2020 asesinaron al entonces jefe de esa comunidad Arbildo Meléndez.

No es la única comunidad que enfrenta amenazas por las actividades ilegales que se han instalado en la Amazonía: minería ilegal, tala ilegal, el avance del narcotráfico, invasiones de territorios indígenas y tráfico de tierras. Un conjunto de delitos que cada año generan mayor presión sobre los bosques y los territorios indígenas.

«Durante este año ha continuado agravándose la situación de los defensores ambientales en Perú, especialmente en la Amazonía y en el contexto de economías ilegales como son la tala ilegal, el tráfico de tierras y la minería ilegal. Continúan los asesinatos y, lamentablemente, lo que vemos es que no hay respuesta adecuada por parte del Estado», manifiesta Mar Pérez, abogada de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH).

En abril de este año, una violenta invasión ocurrió en la comunidad asháninka de Alto Oshinari, en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional El Sira; meses después, se talaron bosques y aparecieron pintas amenazantes en la comunidad Santa Rosillo de Yanayacu, en la región San Martín. Además, las invasiones de los territorios indígenas por parte de quienes se dedican a los cultivos ilícitos de coca y la peligrosa situación de las comunidades de las fronteras con Bolivia, Brasil, Colombia y Ecuador son solo algunos de los casos que ha reportado Mongabay Latam durante el 2022 pero que se multiplican en toda la Amazonía peruana.

Según el Registro de situaciones de riesgo para personas defensoras de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, hasta mayo de 2022 había 171 casos de amenazas y atentados reportados. En junio de este año, más de cien defensores ambientales y líderes indígenas de todas las regiones de Perú se reunieron en Lima, para denunciar estos casos de amenazas, persecución judicial y hechos de violencia. Para Teresita Antazú, lideresa indígena yanesha y responsable del Programa Mujer Indígena de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), el problema más serio que enfrentan las comunidades indígenas es la defensa de su territorio. «Hay comunidades que todavía no se han podido titular y comunidades que no se han podido georreferenciar. Nosotros, los líderes y lideresas, somos los que reclamamos los que estamos denunciando y al denunciar a veces hasta con tu familia se meten, te amenazan», dice.

Las presiones a los territorios indígenas en 2022 también han recaído sobre los territorios de los pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial (Piaci). «Se formó la Coordinadora de Desarrollo Sostenible de Loreto que ha llevado a cabo una serie de acciones para negar la existencia de los pueblos en aislamiento, rechazar la creación de reservas y pedir la anulación de la Ley Piaci que busca, prácticamente, frenar el proceso de creación de reservas», señala Beatriz Huertas, antropóloga especializada en pueblos indígenas.

Huertas recuerda que, en setiembre de este año, el Ministerio de Cultura, mediante un decreto supremo, reconoció la existencia de los pueblos indígenas en aislamiento en el área de solicitud de creación de la Reserva Indígena Napo, Tigre y afluentes, ubicada en las provincias de Loreto y Maynas, en la región Loreto. “Fue un gran logro que se consiguió después de 19 años de gestiones, eso motivó una respuesta muy agresiva de parte de la petrolera Perenco y de grupos como la Coordinadora de Desarrollo Sostenible de Loreto”.

La demanda presentada contra el Ministerio de Cultura por la petrolera Perenco, que luego fue retirada, y el proyecto de ley que busca cambiar la legislación sobre pueblos en aislamientos son —según explica Huertas— la forma para frenar la creación de las reservas indígenas.

Lo feo: la deforestación que no cesa

Alrededor de 4800 hectáreas de bosques fueron deforestados en la Amazonía por la presencia de colonias menonitas en las regiones de Ucayali y Loreto, según un reporte del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP por sus siglas en inglés) publicado en octubre de este año. El informe señala que 650 de ellas se perdieron durante el año 2022.

“El caso que más hemos seguido este año es la deforestación causada por las colonias menonitas y, por todo lo que hemos podido apreciar, nos preocupa que después de cinco años de su presencia no exista ninguna respuesta contundente de parte del Gobierno para frenar ese ritmo de avance”, dice Sidney Novoa, de Conservación Amazónica.

En octubre, Mongabay Latam publicó un reportaje sobre el avance de la deforestación de la colonia menonita establecida en Tiruntán en la región Loreto. Esta colonia, que llegó a Perú en 2020, está investigada por la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental por la deforestación de más de 300 hectáreas de bosques. No es la única, las colonias establecidas en Tierra Blanca, también en Loreto y en Masisea, en Ucayali —presentes en Perú desde el 2017— también tienen investigaciones fiscales por la tala de bosques amazónicos.

“Todavía estamos en deuda con la Amazonía porque lastimosamente hasta ahora no hemos podido concretar este gran proyecto que tenemos de un mecanismo de alerta y acción temprana para el tema de deforestación”, señala el Procurador Especializado en Materia Ambiental, Julio Guzmán.

Guzmán explica que este mecanismo ha sido aprobado como parte de la estrategia de lucha contra la tala ilegal, pero hasta ahora no se ha podido regular, sin embargo, de concretarse su regulación, se podría frenar la deforestación cuando apenas empieza. “La deforestación por las colonias menonitas se convierte en más de 2000 hectáreas porque existe un proceso lento de reacción del Estado, que se puede corregir con este mecanismo de alerta temprana”.

De acuerdo con el monitoreo anual del Programa Nacional de Conservación de Bosques (Geobosques) del Ministerio del Ambiente, la deforestación en 2021 alcanzó 137 976 hectáreas de bosques, una cantidad inferior a la del 2020 que superó las 200 mil hectáreas. No obstante, la cifra de deforestación acumulada de los últimos 20 años en Perú alcanza las 2 millones 774,562 hectáreas.

Según Geobosques, las regiones donde más bosques se han perdido durante el 2022 son Ucayali con 36,305 hectáreas; Madre de Dios con 23,142; Loreto con 19,829; Huánuco con 15,021; San Martín con 13,080; y Junín con 12,082.

“Creo que necesitamos revelar a los peruanos el rol estratégico que tiene la Amazonía. Necesitamos, de alguna manera, atender ese gran ecosistema con medidas y políticas más efectivas a todo nivel para frenar las actividades ilegales y detener la deforestación”, señala Cesar Ipenza, abogado especializado en medio ambiente.

Iris Olivera, coordinadora del programa Cambio Climático y Bosques de la organización Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR), considera que el problema de la deforestación contradice las metas ambiciosas del compromiso del país para enfrentar el cambio climático. “Tenemos un proceso bien contradictorio, pues las metas para reducir hasta el 40 % de las emisiones de gases de efecto invernadero son muy ambiciosas, sin embargo, un porcentaje muy importante para lograrlo depende de conservar los bosques, ya que la principal causa de emisiones en Perú es el cambio de uso de suelo en los bosques”.

La pérdida de bosques no solo concurre en la Amazonía. La cobertura vegetal dentro y fuera de las áreas protegidas en los ecosistemas andinos también se ha visto impactada por los incendios forestales que están ocurriendo en Perú.

Hasta el 15 de noviembre, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre había registrado 1335 incendios forestales en todo el Perú. La región con la mayor cantidad de ellos ha sido Cusco, con 443; en segundo lugar, Apurímac con 213; seguido de Puno con 175 y Ayacucho con 167.

“Más de 150 incendios forestales han ocurrido en la provincia de Abancay, en Apurímac, en lo que va del año y siete de ellos han ocurrido en el Santuario Nacional de Ampay”, señala Jaime Valenzuela, jefe de esta área protegida ubicada en la región Apurímac, la segunda más afectada por los incendios forestales.

Valenzuela advierte que la presencia del fenómeno La Niña, la agudización de la sequía en el sur andino y el retraso de la llegada de las lluvias contribuyen a que ocurran los incendios forestales.

Lo bueno: la ciencia y la sociedad civil

En medio de los entretelones políticos y de los desastres ambientales, varios de los avances en la conservación han llegado gracias a la sociedad civil. “Hay una creciente movilización de algunos sectores en torno a lo que significa, por ejemplo, consumir pescado sano, y ahí entran las preocupaciones para controlar la contaminación por plásticos, el manejo de desagües y otros temas ambientales. Se está pensando en el concepto de ciudades saludables frente al mar”, dice Juan Carlos Riveros, de la organización Oceana. Andrea Collantes, bióloga marina especializada en derrames de petróleo, coincide con Riveros sobre el interés que ha despertado en los jóvenes los problemas del mar. “Muchos ciudadanos han empezado a mirar hacia el mar a partir del derrame de Repsol”.

También han llegado buenas noticias desde la ciencia. El descubrimiento del mono tocón de Aquino (Cheracebus aquinoi), una nueva especie de primate para el Perú ha sido una noticia alentadora. Su descubrimiento llevó 20 años de estudios y se le dio ese nombre en honor al profesor Rolando Aquino, prestigioso investigador peruano y docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Otros hallazgo importante se dio en el Santuario Histórico de Machu Pichu, donde el científico José Ochoa, identificó, mediante el uso de cámaras trampa, a la rata chinchilla (Cuscomys oblativus), un roedor endémico del Santuario Histórico Machu Picchu que se consideraba extinta.

Además, el investigador peruano José Edquén Oblitas publicó su investigación sobre el hallazgo de seis nuevas especies de orquídeas para la ciencia dentro del Bosque de Protección Alto Mayo, en la región San Martín, una de ellas la Liparis Inaudita, una orquídea única en su género. https://es.mongabay.com/

 


LIMA PERÚ

Ministra de Agricultura respondió por sequía en provincias y compra de urea

En una sesión extraordinaria de la Comisión Agraria se presentó la titular del Ministerio de Desarrollo y Riego (Midagri), Nelly Paredes, para brindar detalles sobre cuatro puntos de sector: falta de recurso hídrico en provincias, compra de urea, ejecución presupuestal 2022 y propuestas de reactivación del sector en conjunto con este grupo de trabajo.

Al respecto, la ministra anunció que buscarán retomar inmediatamente las conversaciones con la Embajada del Reino de Marruecos con apoyo de la cancillería para ver la posibilidad de contar con esa donación de 250 mil toneladas de urea.

Precisamente, ese fue el pedido del congresista Miguel Ciccia (RP), quien le solicitó a la autoridad del Midagri que se realicen las coordinaciones a fin de volver con esa opción. Por su parte, el parlamentario Edwin Martínez (Acción Popular) recomendó que la compra se realice de Estado a Estado.

Con relación a la escasez de recurso hídrico en el sur de país, la ministra informó que ya se ha decretado estado de emergencia en Huancavelica, Arequipa y Puno. Señaló que a pesar que las últimas dos semanas se han registrado lluvias, en el corto plazo van a promover rápidamente proyectos de siembra a ejecutarse en 45 días, coordinación de distribución del agua con la Autoridad Nacional del Agua (ANA), el fortalecimiento del uso de aguas superficiales y la limpieza de todos los canales.

obre ese punto, el congresista Carlos Zeballos (Integridad y Desarrollo) consultó sobre las medidas de prevención para las sequías focalizadas que tomará el Midagri, ya que la ausencia de recurso hídrico podría agudizarse en el 2023.

La ministra Nelly Paredes detalló que la ejecución de presupuesto como sector, a la fecha, se encuentra al 78 %, pero que tiene como reto llegar al 91 % en lo que resta del año. Sobre los bloqueos, aprovechó la oportunidad para comentar que ya había tenido reuniones con dirigentes, gremios y sociedad civil en Huánuco, Ayacucho e Ica y que en los próximos días estaría en Tacna.

La congresista Jenny López (Fuerza Popular) comentó que Ucayali fue una de las regiones que se vio afectada por las paralizaciones; por ello, consultó si el sector agricultura tenía algún plan para ayudar a los productores afectados.

Finalmente, Paredes solicitó a los integrantes de la Comisión Agraria a trabajar de manera coordinada para revisar algunas propuestas como impulsar la tecnificación del agua o la ley de simplificación administrativa. https://comunicaciones.congreso.gob.pe/

 


HIDROMUNDO

Un debate urgente: megasequía en Chile, agua potable y crisis climática

El acceso al agua potable ha sido un tema crítico a nivel mundial desde siempre. Además de las razones que históricamente afectaron su abastecimiento (falta de infraestructura, contaminación o porque, en reglas generales, no abunda) hace tiempo se le sumó la crisis climática, que viene a agravar aún más el panorama.

Es decir, hablamos de un recurso escaso del que, sin embargo, su uso global se multiplicó por seis durante el siglo pasado. Al mismo tiempo, las proyecciones estiman que la demanda continúe aumentando debido al crecimiento demográfico (ya somos 8 billones de humanos), el desarrollo económico y los cambios en los patrones de consumo de la población mundial.

No extraña entonces saber que, al día de hoy, 1.600 millones de personas viven con escasez de agua absoluta según datos de la UNESCO. De continuar esta tendencia, estaremos frente al déficit mundial del 40 % para 2040.

Estos datos deberían servir para ser conscientes de la importancia de cuidar el recurso más importante para la humanidad y condición fundamental para toda vida en el planeta, de una vez por todas.

Más aún cuando vivimos en América Latina y el Caribe, territorio que alberga casi un tercio de los recursos hídricos mundiales.

Otros datos de interés que difundió la CEPAL sobre la situación del agua en nuestra región:

Hay altos niveles de estrés hídrico en ciudades y zonas productivas

Existe un limitado acceso a agua potable: 166 millones de personas aún no cuentan con un servicio gestionado de forma segura

Menos del 50% de aguas residuales son tratadas de forma adecuada

43% de los países de la región reporta niveles bajos en la Gestión Integrada de Recursos Hídricos

La situación en Chile: un termómetro de lo que puede ocurrir 

Según el reporte de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), presentado a mediados de 2022, la “megasequía de Chile Central” ya se considera la más larga en la región en al menos 1.000 años. Van 13 años hasta la fecha de este fenómeno que, a su vez, exacerba la tendencia a la desecación.

Así, es el país que lidera la crisis hídrica en el Cono Sur.: durante las tres últimas décadas, la disponibilidad de agua ha disminuido entre un 10% y un 37%. Inclusive en algunas zonas esa cifra alcanza el 50%.

En la región centro-sur de Chile, el impacto es más evidente y directo, tanto por la concentración de población como por el tipo de actividades que allí se desarrollan.

Es en este contexto, Estefanía Gonzáles, coordinadora de campañas de Greenpeace Chile, especifica que las comunidades y las mismas organizaciones ambientales vienen denunciando que el problema del agua “no sólo es por la sequía y el cambio climático, sino que tiene que ver por cómo se gestiona el agua, en un contexto donde sólo el 2% de total del agua del país se utiliza en agua potable y saneamiento”.

En definitiva, ha llegado el tiempo de pensar ¿Quiénes tienen el agua potable? ¿Qué haremos para salvaguardar las reservas que nos quedan? ¿Cómo regenerar nuestra tierra para que los circuitos del agua no se extingan por completo? https://www.greenpeace.org/

 


Desastres naturales 2022: 10 catástrofes ambientales en el mundo

Este año estuvo marcado por algunos desastres naturales 2022 que dejaron decenas de muertos. Durante el año se registraron terremotos, incendios forestales, inundaciones, sequías y otras catástrofes ambientales en el mundo.

Varios países en el mundo se vieron afectados por los desastres naturales 2022, incluso algunos se vieron golpeados por más de una catástrofe en el mismo año.

Los 10 desastres naturales 2022

Nevadas Pakistán

El 8 de enero de 2022 cayó una fuerte nevada en Murree, Pakistán, el termómetro marcó los -8° Celsius, provocando que varias personas quedaran atrapadas en sus vehículos, porque la nieve no les permitía avanzar.

Las 22 personas que quedaron atrapados murieron de frío en sus vehículos, entre las víctimas había 10 niños.

Erupción Hunga Tonga

El 15 de enero ocurrió un nuevo desastre natural. El volcán submarino Hunga Tonga entró en erupción expulsando unos 30 kilómetros de magma, lo que lo convirtió en la erupción más grande del siglo XXI.

La explosión encendió las alertas de tsunami en varios países como Samoa, Nueva Zelanda, Australia, México, Rusia, Estados Unidos, Japón, Perú, Ecuador y Chile.

Avalanchas en América Latina

El primer mes del año, un fuerte aluvión en Quito, capital de Perú, cobró la vida de 24 personas y dejó decenas de heridas, después de arrasar con una cancha deportiva.

El aluvión ocurrió a causa de las fuertes lluvias que se reportaron ese mes en Quito, consideradas las más intensas en las últimas dos décadas.

Durante el aluvión descendieron desde una montaña lodo, troncos, rocas que se extendieron a lo largo de un kilómetro en la avenida La Gasca, que resultó ser la más afectada.

Otro de los desastres naturales 2022 ocurridos fueron las avalanchas en Colombia entre enero y febrero.

Alrededor de 16 personas perdieron la vida debido a dos avalanchas que arrasaron con todo a su paso en Palocabildo Tolima y en Dosquebradas Risaralda.

Al menos 104 muertos dejaron las lluvias registradas en Petrópolis, Río de Janeiro, Brasil, luego de causar deslizamientos de tierra en la región. En una sola tarde, Petrópolis superó la acumulación de lluvias en todo un mes.

Inundaciones en Pakistán

Más de 800 muertos dejó uno de los desastres naturales 2022 en Pakistán. El mes de Julio fue el más lluvioso desde 1961 en Pakistán dejando cerca de 100 mil casas destruidas y más de 200 mil dañadas por las inundaciones históricas.

Terremoto México

El 19 de septiembre de 2022 un terremoto sacudió a México. Después de las 13:00 horas, se registró un sismo de magnitud 7.7. Lo que sorprendió más a los mexicanos fue la fecha, ya que era el día en que se conmemoraban otros dos terremotos en el país, uno en 1985 y otro en 2017.

Terremoto Indonesia

Entre los desastres naturales 2022 no se puede olvidar el terremoto en Indonesia que dejó 268 muertos el pasado 21 de noviembre.

Alrededor de las 13:31 (tiempo de Indonesia) se registró el movimiento, de cenas de casas quedaron reducidas a escombros, donde los equipos de rescate laboraron durante varios días para encontrar a algunas personas con vida o rescatar los cuerpos.

Indonesia busca localizar a supervivientes del terremoto.

Huracán Ian

En septiembre, una nueva poderosa tormenta azotó a Florida causando la muerte de 21 personas. “Ian” golpeó Florida como un huracán categoría 4 arrasando casas, provocando el colapso de una calzada y dejando varados a miles a lo largo de la costa del Golfo del estado.

Ola de calor en Europa

Otro de los desastres naturales 2022 en el mundo fue la ola de calor durante el verano en Francia, Alemania, España y Gran Bretaña, provocó más de 20 mil muertes “en exceso” en Europa.

Las temperaturas alcanzaron prácticamente los 40° Celsius o hasta más en ciudades desde París y hasta Londres.

Sequía en Europa

Derivado de las altas temperaturas en Europa, el continente también vivió la peor de las sequías en los últimos 500 años. La sequía se extendió en casi dos tercios del territorio y afectó la navegación, producción de electricidad y cultivos en el mundo. Estados Unidos también vivió una sequía extrema por las altas temperaturas este 2022.

Incendios forestales

Árboles quemados, cientos de personas trasladadas a albergues y miles de hectáreas de bosque quemadas fue el saldo de otro de los desastres naturales 2022 en el mundo: los incendios forestales que golpearon principalmente a Estados Unidos, Italia, Francia, Portugal y España. https://www.tvazteca.com/ 


“Defender el Agua es Defender la Vida”

http://hidroboletinfentap.blogspot.pe

20/12/22

Hidroboletín Fentap 4115: PERÚ - CGTP condena la represión de la dictadura cívico militar que asesina a nuestros hermanos. Exigimos libertad para los detenidos, la renuncia de Dina Boluarte y la Mesa Directiva del Congreso

 Martes, 20 de diciembre de 2022 – Año XV – Edición 4115 – http://hidroboletinfentap.blogspot.pe

 

CGTP condena la represión de la dictadura cívico militar que asesina a nuestros hermanos

Exigimos libertad para los detenidos, la renuncia de Dina Boluarte y la Mesa Directiva del Congreso

1. El Gobierno de Dina Boluarte, respaldado por sectores extremistas del Congreso golpista, FF. AA. y PNP, con el beneplácito de la oligarquía oligopólica y el poder mediático, ha conformado una dictadura cívico militar, dándole carta blanca a las FF. AA. para reprimir salvajemente a manifestantes desarmados, asesinando hasta el momento a 24 compatriotas.

2. La CGTP condena enérgicamente el cruel asesinato de nuestros hermanos en protesta, acusándolos de “vándalos” y “terroristas” para justificar su represión. Tarde o temprano, los autores intelectuales y materiales responderán ante los tribunales de justicia por estos crímenes de lesa humanidad.

3. El gobierno golpista también persigue las organizaciones sociales, interviniendo sus locales. Ante ello, recalcamos el derecho ciudadano a la protesta y exigimos la libertad de líderes populares y la restitución de las libertades democráticas. El diálogo social, que pretende realizar el ejecutivo, no puede ser coactado con balas.

4. En esta aventura extremista y golpista se han embarcado también quienes conforman el inconstitucional “Consejo de Estado”: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, TC, Fiscalía, entre otros, vulnerando la separación de poderes.

5. Rechazamos la movilización de sectores extremistas fascistoides en una denominada “marcha por la paz” que tiene como propósito artero generar un enfrentamiento entre los ciudadanos.

6. La salida democrática a la crisis actual es el adelanto de las elecciones generales, otorgando el poder al soberano convocando a una Asamblea Constituyente que rediseñe un Estado democrático e inclusivo que ponga los intereses de las personas por encima de los oligopolios, de las “elites políticas” a su servicio y de las mafias de todo tipo enquistadas en el Estado.

7. La clase trabajadora se mantiene en movilización permanente. En los próximos días se convocará a una Asamblea Nacional de Delegados para acordar la convocatoria a un Paro Nacional, en el marco de un conjunto de acciones.

Lima, 19 de diciembre de 2022

CONSEJO NACIONAL DE LA CGTP


HIDROREGIONES PERÚ

Conoce Echadero, un barrio de Huancayo que vigila su agua con multas por balde derramado

El letrero está en la pared de ladrillos. Una hoja bond pegada. Debajo, un caño encadenado. Nadie que no sea del Sector 7 puede sacar agua, cada vecino tiene la llave de la caja, y lo tiene que hacer en el turno que le toque. Esta mañana no hay nadie. El caño gotea y más allá una pareja de señores descuartiza un chancho para el almuerzo. Evita hablar conmigo. Una mujer que mira desde su azotea tampoco.

Silencio. Una mototaxi pasa levantando polvo y el caño gotea.

Echadero es un asentamiento de medio millar de familias donde el agua es cuestión de vida o multa. Calles de tierra, casas de ladrillo sin acabados, otras de barro que resisten y un desagüe que ha colapsado en trombas de agua. En una esquina, Facunda Rojas conversa con su vecina. Vive aquí hace tres años y nunca ha tenido agua en casa. No con una conexión. A diario cruza la calle hasta la pileta, un caño conectado a un tubo que sale del suelo, y tiene que llenar 7 u 8 baldes. Es su ración del día. Hoy lo hizo temprano.

—Cuando no hay agua esperamos ¿no vecina? —le habla a la mujer que está a su lado— o en la noche, a las 11 así, porque en el día no hay presión.

Las piletas están protegidas por cajas de metal con candados. Todas. Pequeños cofres oxidados o pintados que custodian las moléculas más preciadas de la sed: H2O. El riesgo es que vengan vecinos de otros sectores, en algún momento que no haya nadie o en la noche, y roben el agua ajena. Eso hace que el recibo de ese mes venga más alto. Y nadie quiere pagar por el agua que otro bebe.

—Pero aquí cualquiera viene y saca, somos conocidos, Sector 5 ­—me dice Facunda con la confianza de quien conoce el rostro de cada vecino. Va hacia a adentro de su casa y vuelve con un cuaderno—. Mira, yo soy la que controlo esta pileta, cuánto pagamos.

El recibo factura 300 soles que deberán pagar la docena de familias que vive en este sector. Aquí no hay medidores. El cálculo es por baldes y chorros. A Facunda le parece un exceso tal cantidad para el hilo de agua que les llega y cuidan con cadenas. Abre el caño para mostrarme y es cierto, en las mañanas el agua no llega a Echadero. Hay una ciudad que la malgasta mejor: Huancayo. La provincia capital de la región Junín tiene 85 118 usuarios que se abastecen de agua por una red pública. Agua que llega desde el Huaytapallana, un nevado cada vez más pequeño que abastece a 10 lagunas. Las dos más grandes se llaman Huacracocha y Lasuntay, la primera almacena 4.5 millones de metros cúbicos de agua, la segunda 1.8 millones. Cantidades que suenan a cataratas, pero son ínfimas. De toda el agua que hay en el planeta, solo podemos beber el 2,5%, una diezmilésima parte. A Echadero apenas le salpican esas cantidades.

Son las diez de la mañana y poca gente saca agua de las piletas. Camino por algunas calles. De vez en cuando pasan carros de lujo que se pierden con el polvo. La guerra por el agua se libra por las noches, me dijo Facunda. Desde las 23 horas las colas empiezan en cada pileta, la espera, la premura, la vigilancia con linternas. «Saca tu balde ya, vecina, ya has llevado tres, yo ni uno». La presión del agua es mayor a estas horas y la gente aprovecha. Cada usuario tiene un límite. No se trata de llevarse todos los baldes que puedas. Facunda lleva 8 para los 4 miembros de su familia. El letrero de multa que vi al llegar era del Sector 7 es otro sistema de medida: Si derramas el balde, te lo decomisan y te multan con 3 soles. El distrito de Chilca, donde se encuentra Echadero, tiene una sola estación de bombeo que genera 21 libros por segundo y produce 29 674 metros cúbicos de agua en 15 horas al día, según cifras de la empresa prestadora de servicios, Sedam. Pero estas cifras son para las casas con tubos y medidores. En las colas de las noches, la única cifra que importa es el número de baldes que te toque llevar.

Walter Valentín, el hombre con el que ahora converso, vive en el sector 1. Tienen 12 piletas aquí y quien saque agua cuando no le toque lo sancionan. Multa y espera. No podrá sacar agua en su turno. Valentín es profesor y atiende su tienda de abarrotes antes de ir al trabajo. Es una casa de ladrillos que tiene un pozo en el primer piso donde junta agua cuando le toca y luego la bombea a su tanque del tercero. Es lo mismo que hacen algunas familias que tienen casas de varios pisos y dinero para instalar este sistema. En Echadero la mayoría vive de baldes y colas. Unos metros más allá dos hombres cavan unas zapatas de lo que será una nueva vivienda de varios pisos. El sol los pone a prueba, descansan, levantan la cabeza, se limpian el sudor. No hay agua. Leonardo Da Vinci fue el primero en advertir que la tierra recicla sus fluidos. El agua con que preparamos una limonada en Huancayo es la misma de un desagüe en New York. El ciclo interminable. Nuestra atmósfera, a cada instante, almacena la milésima parte del 1% del agua de todo el planeta. Es como si 3 centímetros de lluvia cayeran de sopetón sobre el mundo.

Estos días no llueve en Echadero. Los obreros siguen cavando.

Gloria Lizano, en chancletas y polo, saca agua del pozo que está en la puerta de su casa cuando me acerco. Responde con monosílabos. Sí. No. Para qué. Un balde atado a una cuerda que lanza a un agujero y sale lleno de agua. Echadero está repleto de pozos de agua subterránea. Lo tienen en sus casas y los usan para lavar o, en emergencias, para los alimentos. La pobreza compensada por el subsuelo. Una paradoja. El agua se originó en el espacio. Luego de Big Bang todo se enfrío, las combinaciones de hidrógeno, helio y carbono dieron paso al oxígeno y un día de la era Hadeana un diluvio de proporciones inimaginables cayó sobre la tierra. Y el agua vio la luz. Dos tercios de la superficie la tierra son líquidos, y el 20% hielo. ¿Por qué llamamos Tierra a planeta cuando tiene más de agua?

Pero volvamos uno billones de años adelante, estamos en Echadero.

A Gloria no le sirve para nada el agua del pozo, dice. A penas para baldear su piso de cemento pulido.

—El agua del pozo percude la ropa, ni para lavar sirve, solo para hacer limpieza —habla con cierto desdén.

Gloria es de Lircay, un distrito de la región Huancavelica, la misma que en un ranking del 2019 se encuentra en el último lugar en porcentaje de consumo de agua potable. Pero a ella le molesta la falta de agua aquí, el polvo, el lugar—. En mi pueblo, Lircay, sí tenemos agua, ahí hay pistas, hay todo. Aquí —dice apuntado a la calle de tierra— no hay nada.

Y saca un balde de agua limpia. Seria, el pelo amarrado en una trenza, sin premura. Me ha pedido que no le tome fotos. Pidió también mi nombre, identificación, y acaba de largarme. Más allá hay personas que sí quieren hablar. Ella no. Encontró su pozo de agua hace un año. Y lo usa a veces. En enero, época de lluvias en toda la sierra central del Perú, el pozo se llena y rebalsa. No solo en su casa, en todas donde estos ojos de agua existen. Son meses de abundancia, pero es difícil conservarla. Se guarda pan para mayo, el agua se deja correr.

La ciudad de Huancayo tiene 14 pozos tubulares, agua subterránea, que alimenta a las plantas de captación, ahí donde se trata el agua de las montañas y se la hace bebible. Pero otra vez son cifras ajenas y frías para esta realidad. Echadero es un caño con cadena. Aquí el agua es un sueño, una muletilla de la realidad.

A Elsa Asto, pollera negra, sombrero, sí le sirve el agua de su posito. Así le dice: posito, como si fuera su mascota. Vende golosinas y frutas en un triciclo viejo esta mañana y luce molesta, indignada más bien. Un desagüe colapsado pasa casi por sus pies y la pestilencia es insoportable. Metros más arriba el buzón culpable bota agua negra a borbotones.

—Todo el día va a estar así. Esto perjudica a todos, más que nada a mí, no voy a poder vender —dice cortando un pedazo de sandía sobre una mesa pequeña de madera.

Echadero no tiene saneamiento. No hay tuberías conectadas a todas las viviendas para el funcionamiento de sus desagües. Hay una troncal provisional que pasa por la calle principal a la que se han conectado las casas más cercanas. Pero son demasiadas y por ello el colapso que se repite cada tanto. Las casas que están más lejos no pueden conectarse. A esas familias les toca usar silos, cuartos de madera y calamina con los que me encontraré en un rato. Ahora Elsa me cuenta que hoy hizo cola desde las 5 de la mañana para recoger algunos baldes de agua de la pileta.

—Una pileta en cada cuadra hay. Tenemos turno, a veces alcanzamos y a veces no. Hoy hubo en la mañanita, tenemos que sacar a las 4 o 5 de la mañana si quiera para que tomas. Para lavar tengo mi pocito.

Nadie se acerca a comprar a puesto de Elsa. Ella es de Huancavelica, una región de extrema pobreza, vecina de Junín. Por momentos trato de caminar para alejarme de hedor, pero es como una neblina asquerosa y transparente. Le pregunto por otras actividades que debe hacer con el agua: ¿cómo lava su ropa? ¿cada cuánto se ducha? Me mira, sonríe como si sintiera que le he hecho una broma. Termina de cortar la sandía que tiene, en rodajas, y ahora la exhibe en un mostrador de vidrio.

—Con el posito a veces. Yo vivo 13 años, somos 8 en mi familia. Las frazadas lavamos en el río Chaclas, a veces Huari. Todos los que entran para alcalde prometen agua y nunca cumplen.

Sedam, además de repartir el agua, es la empresa encargada de reparar este desagüe colapsado. Nery Ramos, una madre joven se acerca y me pide que la acompañe unos pasos, en el camino me cuenta que siempre llama a la central de la empresa cuando la tubería se atasca y los desechos salen a la luz como peces de mierda. Vienen, reparan y se van. A los dos días, la misma historia mojada. Nery destapa ahora un buzón para enseñarme lo que tienen que soportar.

—Cuando le decimos arregla bien, nos dice ustedes tienen que pagar más. A veces viene 200 a veces 250 en el recibo. Nuestros hijos les sale ronchas porque los sancudos se vienen. Yo vivo aquí, en todas las casas vuelve (el desagüe). Hemos llamado a Sedam y no viene, la vez pasada vino, lo ha hincateado y lo dejó, pero adentro está todo piedra.

Dicen las personas mayores de Echadero que muchos años antes estas calles por las que ahora camino eran una laguna. Que se secó, se convirtió en una pampa y poco a poco se fue poblando. Ahora no hay agua. En una esquina, un pañal de bebé, botellas aplastadas, bolsas negras y perros husmeando son la evidencia de la colonización de un viejo lago. Antes. Otra vez. Era un lugar verde, de eucaliptos y sembríos, maravilloso. Hoy el verde ha sido pintado por el polvo y basura. La extinción del agua es una catástrofe anunciada hace mucho. Para el 2070, los seres humanos tendremos que raparnos el cabello para no desperdiciar agua lavándolo; en 2004, en Zimbawe, las mujeres caminaban kilómetros hasta un lago solo para no usar el agua de sus casas; Inglaterra y Francia entraron en guerra por el Nilo. El apocalipsis llegará en forma de deshidratación.

Dejé a Elsa en su puesto de golosinas para atender la queja de Nery y ahora avanzo hacia el final de la calle. Una acequia sin agua y pestilente la atraviesa hacia el final. A un lado, un cuarto de madera y calamina me recuerda que he visto esos mismos cubos en varias esquinas de este lugar. Son silos, los agujeros que sirven de baño para las casas que no pueden conectarse al tubo de desagüe provisional que colapsa a diario. De alguna manera, son personas con mayor necesidad las que los usan. Al borde de esta acequia, Rosa Urcuhuaranga les lanza comida a sus perros: el Beto, la Saviana, la China, la Flaca y un gato rubio de nombre árabe: Sultán. Rosa usa una toca azul en la cabeza, como una monja. Es miembro de la Misión Israelita del Pacto Universal, un grupo de creyentes cuya fe mezcla lo católico, lo protestante y lo andino. Ella me cuenta que sobrevivió a la pandemia por su fe y no tanto por lavarse la mano (no había con qué) mientras le lanza un trozo de grasa a la Flaca, que hace gala de su nombre. Vive con sus dos hijas y a diario debe acudir a la pileta para llenar tres baldes grandes. No se queja. Su rostro luce tranquilo, feliz de alimentar a unos perros vagos. Por las tardes, sale a vender anticuchos a esa esquina, al lado de la acequia, en las mañanas está en casa, trabaja. En la pandemia debió asistir a la vivienda de sus vecinos para ayudarlos, les llevaba sus alimentos, los ayudaba en lo que podía, al volver a la casa solo le pedía a dios que se hiciera su voluntad.

—Ahora todavía hay agua, en agosto es lo que baja más. A las 6 no hay ya, hasta las 5 nomás.

La Municipalidad de Huancayo viene construyendo muy cerca de aquí un pozo tubular que costará 1 millón y medio de soles, aproximadamente. Se trata de un boquerón en el suelo donde hallaron agua para abastecer todo Echadero. Pero falta mucho para que eso pueda ser realidad. Me lo dijo Facunda, Elsa, Nery. Nadie lo cree. Hace 20 años empezó esa promesa: un pozo tubular les solucionaría la vida. Lo que las autoridades se olvidaron es poner las conexiones domiciliarias para que el agua llegue. ¿Cuánto tiempo deberán esperar ahora?

—El pozo, uy, han dicho un año, pero demorará siquiera 5 años —me dice Mariluz Orihuela en la puerta de su tienda, donde vende helados de crema.

Su casa es de dos pisos, un tanque arriba y otro abajo. No tiene problemas con el agua, pero sabe que allá al fondo de la calle, donde aún hay hierbas y empiezan las chacras, la gente no tiene ni siquiera piletas y su posibilidad de conexión es aún más remota.

Han pasado seis meses desde que visité Echadero. Es diciembre, invierno, pero las lluvias tardan. Su población recibe agua con cisternas porque ya no llegan ni gotas hasta las piletas. Visité Echadero en junio, cuando las diez lagunas que abastecen de agua a todo Huancayo allá en lo alto del nevado Huaytapallana aún estaban llenas. Hasta hace unos días Sedam evaluaba un racionamiento de agua. Pero esos procedimientos son para viviendas con redes públicas: en Junín son 47.6%, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática al año 2019. Los demás viven sin conexiones, como Echadero, o robando agua de tubos ajenos, o bebiendo agua no apta para consumo. De estos últimos, son un 22,8% a nivel nacional y en zonas rurales ese número crece: 68,4% bebe agua no potable. Mientras, Echadero espera sus conexiones domiciliarias ahora que se construye el pozo tubular, pero espera también su turno para llenar su balde. Es imperioso evitar que se derramen. Cierren los caños. https://diariocorreo.pe/

 


Defensoría del Pueblo advierte consumo de agua potable con déficit de cloro en distritos de Huamanga

La oficina de la Defensoría del Pueblo en Ayacucho instó a las municipalidades distritales de Quinua y Socos, en la provincia de Huamanga, a atender con urgencia la problemática del agua para consumo humano, debido a que no se cumplen con los parámetros de calidad que establecen las normas sanitarias, lo cual afecta el derecho de acceso al agua potable en más de 40 comunidades.

El pedido fue hecho durante la supervisión que se desarrolló en ambos distritos con el objetivo de hacer seguimiento a las condiciones de salubridad del agua que consume la población, comprobándose que en las dos localidades se presenta una cloración menor a la establecida en las normas sanitarias. En efecto, durante las pruebas de campo efectuadas junto al personal de salud, pudo verificarse que el nivel de cloro residual se encuentra por debajo de los 0,5 mg/L. En el caso de Quinua, las pruebas fueron efectuadas en tres sectores distintos del distrito.

En todos estos casos, los resultados de la vigilancia sanitaria efectuada por la autoridad de salud de los tres últimos meses, establecen que el agua no es apta para consumo humano.

En el caso de Socos la situación es mucho más grave, pues de acuerdo a los resultados de las pruebas desarrolladas en el periodo de septiembre a noviembre del presente año, se pudo verificar que no existe presencia de cloro en el agua que consume la mayoría de las comunidades pertenecientes a dicho municipio, situación que pone en riesgo la salud de la población, en particular de niñas, niños, personas adultas mayores, etc.

Al respecto, la Oficina Defensorial de Ayacucho explicó que el acceso al agua segura es fundamental para preservar la salud de las personas y es un derecho humano y fundamental reconocido por la Constitución y normas internacionales. Además, se precisó que los límites máximos permisibles de cloro en el agua se encuentran establecidos en el Reglamento de la Calidad del Agua para Consumo Humano, a fin de garantizar que el agua que es abastecida a la población se encuentre libre de bacterias y otros agentes perjudiciales para la salud humana.

En ese sentido, la institución exhortó a las áreas técnicas municipales (ATM) de las municipalidades de Quinua y Socos garantizar el cumplimiento de los parámetros de calidad del agua para consumo humano, conforme a lo dispuesto en la normativa vigente. Asimismo, fortalecer las coordinaciones con las juntas administradoras de servicios de saneamiento (JASS) y los establecimientos de salud, para la adopción de acciones que permitan mejorar la calidad del agua en cada localidad. https://www.defensoria.gob.pe/

 


HIDROMUNDO

Deudas ambientales en Venezuela 2022: del deslave más letal de la última década al inesperado viaje de Maduro a la COP27

Los habitantes de Las Tejerías, un pueblo del estado Aragua a casi 80 kilómetros de Caracas, relataron que la noche del 8 de octubre de 2022 sintieron un estruendo, proveniente de la montaña, que los estremeció. Después de varios días de tormenta, la quebrada Los Patos se desbordó y la catástrofe vino en forma de agua y lodo a arrasar con todo lo que encontró a su paso: calles, viviendas, fábricas, torres eléctricas y al menos 60 vidas. El deslave recordó a la Tragedia de Vargas que en 1999 dejó centenares de muertes. Así quedó confirmada la vulnerabilidad del país ante cualquier evento climático. Las inundaciones sucedidas semanas anteriores habían sido solo el inicio de una temporada de lluvias que afectó a 17 de los 23 estados del país.

Una vez más, este año, el Estado venezolano demostró que no tiene prisa cuando se trata de atender los daños ambientales causados. Un ejemplo es la tardanza en la atención de los derrames petroleros y la ausencia de fiscalización a las construcciones ilegales dentro de las áreas naturales protegidas. También la devastación en el Arco Minero del Orinoco que no ha parado y las nuevas denuncias de los pueblos indígenas por la reiterada violación de sus derechos. Pero hubo un hecho que destacó entre las noticias y que atraviesa de forma transversal todos los temas que se destacan en este balance: después de ocho años de ausencia, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, apareció en la 27 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27), una presencia que, más que hacer frente a una preocupación sobre el planeta, se interpretó como una declaración de intereses particulares totalmente alejados del objetivo central de esta reunión. De este hecho se desprenden varios problemas clave que causaron alarma en el país y que son parte de las deudas ambientales de Venezuela de este 2022.

Lo inesperado: Maduro en la COP27

La última vez que Maduro participó en un evento mundial sobre el ambiente fue cuando asistió a la Cumbre sobre Cambio Climático en 2014 en Nueva York, Estados Unidos. De ahí en adelante, envió a vicepresidentes y ministros a representarlo ante los organismos internacionales. Poco salió del país luego de que, en 2020, el expresidente estadounidense Donald Trump ordenara su captura por tráfico de drogas y ofreciera una recompensa de 15 millones de dólares. Sus ausencias se acabaron este 2022.

En noviembre pasado, el mandatario asistió a la COP27 en Sharm el-Sheij, Egipto, y se hizo ver junto a otros mandatarios como Emmanuel Macron, de Francia y Gustavo Petro, de Colombia. El hecho generó un rechazo inmediato de los defensores ambientales venezolanos: no podían creer que el hombre que decretó la creación del Arco Minero del Orinoco, iniciativa marcada por agravar la contaminación por la minería al sur del país; que ha permitido el avance de construcciones dentro de áreas naturales protegidas; que es cuestionado por hacer caso omiso al asesinato de indígenas por el avance de grupos armados y que no ha restablecido el sistema de alertas tempranas ante inundaciones y fenómenos naturales, asistiera al evento ambiental más importante sin dar respuesta a los múltiples problemas de esta índole que atraviesa su nación.

Maduro aprovechó para presentar a Venezuela como un territorio víctima del cambio climático. Aseguró que “la acumulación de calor en el Mar Caribe” generó lluvias torrenciales que causaron tragedias en el país. “Desde este espacio exigiremos desde el sur del planeta que haya un cambio en los sistemas desarrollistas altamente contaminantes de Europa y Estados Unidos”, dijo cuando aterrizó en Egipto. Junto a Petro, propuso la creación de una “gran alianza amazónica” que permita una “recuperación coordinada, eficiente, consciente” de la selva.

Para el sociólogo Emiliano Terán Mantovani, miembro del Observatorio de Ecología Política de Venezuela (OEP), el objetivo principal de este viaje del presidente venezolano, además de romper con su cerco internacional, iba en contrasentido a la idea de frenar el cambio climático. Su intención, según Terán, fue valerse de la presencia de líderes de todo el mundo para «crear unos caminos más expeditos y eficaces para los acuerdos petroleros».

Maduro, según el sociólogo, también hizo su propio «greenwashing», es decir, lavó su reputación para aparecer como un líder del sur preocupado por el cambio climático, pero sin mencionar en absoluto cómo se gestiona este asunto dentro del país. Para ello, el gobierno prefirió tergiversar varios hechos, como asegurar que la tasa de deforestación decreció en el último año sin explicar qué estrategia se utilizó. El biólogo y director de la ONG Clima21, Alejandro Álvarez, recalcó que no hay ningún dato que soporte tal aseveración. Recordó que la data disponible actualmente, proveniente de imágenes satelitales y otros medios tecnológicos, ni siquiera permite esclarecer el tipo de deforestación que ocurre.

En agosto de 2022, el informe “Bosques en desaparición: Deforestación en Venezuela 2016-2021” de Clima21 y el Observatorio de los Derechos Humanos Ambientales, expuso que durante los últimos cinco años en Venezuela se ha acelerado la deforestación. A pesar de que el país tiene una baja tasa en comparación con el resto de las naciones que conforman la Amazonía, es el que perdió más bosques naturales en toda la región (casi 49 mil hectáreas anuales). “De los cinco estados que concentran 57% de la deforestación nacional, hay dos que han sido severamente afectados por el extractivismo del oro”, señaló el documento.

Maduro también intentó poner a las áreas naturales protegidas como un logro reciente cuando las denuncias por la violación de sus normativas son una constante, y nunca mencionó que el país no está preparado para los efectos del cambio climático y que por eso ocurren tragedias como la de Las Tejerías.

Para Olnar Ortiz, indígena baré y abogado especializado en derechos de los pueblos indígenas, la visita de Maduro a la COP27 fue una muestra de «hipocresía» que se resume en dos hechos: el primero es que su gobierno, a través de la minería que ha auspiciado, ha dañado a la Amazonía.

La investigación Viaje a la fosa de la devastación del Arco Minero describe la desolación de la zona: el área de casi 112 mil kilómetros cuadrados que en 2016 fue decretada por Maduro para la explotación de minerales, tiene carreteras cada vez más intransitables por el paso frecuente de camiones que trasladan arenas auríferas. Charcos y hoyos de barro marcan un camino que antes estaba flanqueado por árboles y vegetación. Al lado de estas rutas se han instalado decenas de nuevas empresas de explotación de oro que abrieron sus puertas en medio del aislamiento de la pandemia. En medio de la destrucción, militares venezolanos incursionaron en la zona para atacar la minería ilegal y remover a las bandas armadas que controlan las actividades extractivas. Pero las acciones fueron duramente criticadas por los pobladores, que reclamaron la militarización del territorio y la violación de sus derechos humanos.

El segundo hecho que, según Ortiz, demuestra la hipocresía de Maduro en la COP27, es la violación constante de los derechos de los pueblos originarios. “Maduro fue a Egipto a buscar dinero en nombre de los pueblos indígenas para revertir el cambio climático”, criticó.

Mantovani coincide y dice que el objetivo de Maduro está sobre los fondos de impactos del cambio climático a los países pobres. “Ahí hay grandes intereses en las inversiones climáticas (…) Si quieres recuperar el país y estás buscando inversores en todos lados, no es descabellado ir a los nuevos mercados climáticos porque son de los nichos más poderosos de inversiones globales en los próximos años”, aseguró.

Lo trágico: Venezuela, zona de desastre

Deslaves, rupturas de diques, desbordamientos, deslizamientos de tierras, inundaciones, crecidas de ríos. Durante el último semestre de 2022, esas frases y palabras describieron los estragos de las lluvias en 17 de los 23 estados del país. Casi un centenar de personas murieron en estos eventos que, de acuerdo con cifras oficiales, afectaron a unas 26 000 familias y causaron daños a 14 000 viviendas, además de deteriorar, y en algunos casos destruir, carreteras, centros de salud, edificaciones públicas y privadas, fábricas, así como fuentes y sistemas de abastecimiento de agua potable y electricidad.

El caso de Las Tejerías, en Aragua, fue el más trágico. Más de 60 cadáveres fueron hallados con el paso de los días luego de que un deslave arrasara con buena parte del pueblo. Pocos días después, en la acomodada urbanización El Castaño de Maracay, capital de Aragua, la corriente de lodo de un río desbordado se llevó cercas, muros, postes de luz y casas enteras. Fueron dos hechos que demostraron la vulnerabilidad a la que están expuestos los venezolanos por los fenómenos ambientales que sacuden su territorio.

Mantovani destacó que Maduro habló en la COP27 de la mitigación de los efectos del cambio climático, sin mencionar la responsabilidad de cada nación para afrontar estas transformaciones. “Hay cambios en los patrones estacionales de Venezuela. En el Observatorio de Ecología Política tenemos registro de desplazados climáticos por sequía y las inundaciones que nos están generando impactos terribles (…) Las inundaciones van a seguir ocurriendo (…) No tomar previsiones otra vez es un crimen”, recalcó.

Para el ingeniero José Luis López, investigador del Instituto de Mecánica de Fluidos de la Universidad Central de Venezuela, la ausencia de datos es crucial para conocer si los eventos que ocurrieron fueron extraordinarios. “Hay un declive de la información hidrometeorológica”, afirmó, y esto se explica porque de las 600 estaciones encargadas de medir las precipitaciones en el país que funcionaban en 2006, apenas 80 continúan activas, de acuerdo con la data disponible en las páginas web del Estado.

Lo malo: áreas naturales presionadas

Estos ecosistemas clave de Venezuela están en peligro. En febrero de 2022, circularon en redes sociales fotos del cumpleaños del empresario turístico Rafael Oliveros, conocido por sus vínculos con el chavismo, quien encabezó una extravagante celebración en el Parque Nacional Canaima –declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en los años 90– que incluyó el trasladar a sus invitados a bordo de un helicóptero hasta la cima de un tepuy, una formación milenaria y sagrada para los indígenas, sin pedir autorización a ellos y en violación al Reglamento de parques nacionales y monumentos naturales (Decreto No. 276 de 1989) que prohíbe el aterrizaje de aeronaves civiles no autorizadas y las aglomeraciones de personas en este tipo de lugares.

Un par de meses después de aquel incidente que encendió el debate público y llegó a medios internacionales, la Agence France Press (AFP) confirmó a través de una fuente del Ministerio Público que no hubo daños en el tepuy tras el festejo. Sin embargo, no hubo pronunciamiento alguno sobre el incumplimiento del reglamento.

Más preocupantes que las fiestas sobre montañas milenarias son las construcciones dentro de los parques nacionales, que durante 2022 tampoco dieron tregua. En Mochima, parque marítimo de playas e islotes en el oriente venezolano, se abrió a mediados de año una posada sobre un pequeño montículo de arena en medio del mar abierto: Isla Piscina. Aunque la construcción se autopromociona como ecofriendly, se edificó sobre las ruinas de una casona derribada para sanear la zona luego de que se decretara parque nacional. Este, junto a dos proyectos en maqueta, ponen en jaque la subsistencia de un ecosistema vulnerable.

«Cada día es más evidente la intención de irrespetar las áreas protegidas con actividades prohibidas», afirmó Vilisa Morón, bióloga y presidenta de la Sociedad Venezolana de Ecología, quien pone como ejemplo, entre otros casos, la construcción de una plaza dentro del Monumento Natural Cerro María Lionza, donde se instaló una estatua; o el impedimento que tienen los guardaparques de entrar a algunos sectores del parque nacional Sierra Nevada, donde la empresa estatal Venezolana de Teleféricos (Ventel) está señalada de haber edificado un sendero y un mirador de forma ilegal; o el paso de bicicletas al parque nacional Cerro Ávila, a pesar de estar fuera de la norma que rige este espacio.

«Las áreas protegidas fueron reconocidas por su valor ecológico, servicios ambientales y representatividad de la biodiversidad del país”, refirió la especialista, y acotó que su vulneración refleja “la visión extractivista y cortoplacista de una política económica” que debería “planificar, diversificar, buscar la interoperabilidad y la buena gobernanza” en estos territorios fundamentales.

Fuera de las áreas naturales protegidas, está la crítica que despertó la declaración de la Isla La Tortuga, al nororiente del país, como Zona Económica Especial. El plan de Nicolás Maduro es impulsar el turismo a partir del levantamiento de 10 hoteles de lujo y una pista de aterrizaje, que va en detrimento de las actividades de bajo impacto ambiental que, de acuerdo con activistas y científicos, se deben desarrollar allí. Leer texto completo aquí: https://es.mongabay.com/

 


“Defender el Agua es Defender la Vida”

http://hidroboletinfentap.blogspot.pe

19/12/22

Hidroboletín Fentap 4114: ¡Renuncie ya, señora Dina Boluarte! Basta de asesinar al pueblo. Pronunciamiento de la CGTP

 Lunes, 19 de diciembre de 2022 – Año XV – Edición 4114 – http://hidroboletinfentap.blogspot.pe

 

¡Renuncie ya, señora Dina Boluarte! Basta de asesinar al pueblo

Pronunciamiento de la CGTP.   

La CGTP repudia enérgicamente el cruel asesinato de nuestros hermanos en Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Arequipa, Junín y La Libertad, verdaderos mártires de la democracia.

Al mismo tiempo, rechaza la declaratoria de estado de emergencia nacional y el encarcelamiento de líderes populares, para quienes exigimos inmediata libertad, con garantía de su integridad física y psicológica.

Las diversas bases de la CGTP estamos en movilización permanente, junto al pueblo en todo el país, demandando la renuncia de Dina Boluarte, el cierre del Congreso, nuevas elecciones generales para inicios de 2023 y Asamblea Constituyente.


HIDROREGIONES PERÚ

MVCS: se reanudarán obras de la represa Huascacocha en Junín

La reanudación de las obras de trasvase del proyecto Sistema de Derivación Huascacocha–Rímac (La Oroya, Junín), tras más de cinco años de paralización fue anunciada por la ministra de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Hania Pérez de Cuéllar. Este proyecto garantizará las reservas de agua para Lima y Callao.

“Huascacocha es una de las reservas hídricas más importantes del país y permitirá asegurar el servicio de agua potable a más de 11 millones de habitantes de la capital para los próximos años”, sostuvo la titular del MVCS durante el encuentro con alcaldes y gobernadores electos que lideró la presidenta de la República, Dina Boluarte, junto al premier Pedro Angulo, en Palacio de Gobierno.

La ministra explicó que esta represa almacena y trasvasa el recurso hídrico a la cuenca del río Rímac, con un caudal de 2.63 metros cúbicos por segundo.

El destrabe del proyecto es fruto de la mesa de diálogo entablada entre el MVCS y el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Sedapal), con las comunidades campesinas de Carhuacayán, distrito de Santa Bárbara de Carhuacayán, las cuales se encuentran dentro de la zona de influencia de la represa Huascacocha.

La viceministra de Construcción y Saneamiento, Amalia Moreno Vizcardo, y representantes de la Asamblea Comunal de Carhuacayán firmaron el acuerdo que contempla una compensación por más de S/3.4 millones para su comunidad.

Este acuerdo permitirá a Sedapal continuar con los trabajos de reparación y mantenimiento del proyecto. Se estima que para el primer trimestre del 2023 se recupere y aproveche los 48 millones de metros cúbicos de agua almacenados en el Sistema Huascacocha, los cuales -previo tratamiento- se distribuirán a la población de Lima y Callao.

La represa Huascacocha inició sus operaciones en abril del 2012. Debido a una serie de incumplimientos de compromisos de la empresa concesionaria con las comunidades campesinas, Sedapal optó por resolver el contrato en marzo del 2019, asumiendo la administración del proyecto. https://andina.pe/

 


Tumbes: Ganadería en crisis en los distritos de San Jacinto y La Cruz

Así como la provincia de Contralmirante Villar, los distritos de San Jacinto y La Cruz, de la provincia de Tumbes, también afrontan una crisis en la ganadería debido al estrés hídrico.

El agricultor Hildebrando Mariñas Castro, indicó que, en El Charán, en La Cruz, la ganadería está pasando una grave crisis por falta de alimento. “Es por ello que la Municipalidad Provincial de Tumbes (MPT), en articulación con el presidente de la mesa técnica ganadera de la región, pusieron a disposición maquinaria, petróleo y choferes para acopiar la pajilla de arroz, que se quema en el campo, generando contaminación, sin embargo, es de mucha utilidad para el ganado vacuno”, sostuvo.

Esa misma ayuda fue llevada a los caseríos La Peña y Francos en el distrito de San Jacinto. Los ganaderos esperan acciones más concretas por parte del Ejecutivo, el Gobierno Regional y las municipalidades. https://diariocorreo.pe/

 


HIDROMUNDO

La cura para algunas de las enfermedades más graves podría estar oculta en las alcantarillas

Una mañana de octubre por la mañana temprano, Lillian Musila, Martin Georges y Moses Gachoya metieron batas de laboratorio, guantes médicos y neveras de plástico en un Toyota 4X4 blanco, salieron de los cuidados terrenos del campus del Instituto de Investigación Médica de Kenia y pusieron rumbo a las afueras de la ciudad. Sus destinos eran los lugares más sucios y llenos de gérmenes que nos vienen a la mente: plantas de tratamiento de aguas residuales, ríos contaminados, las aguas residuales que corren entre las tiendas y casas de Kibera, uno de los barrios marginales más grandes de África.

Investigación con fagos y ensayos clínicos

En los seis años transcurridos desde que Musila lanzó su primera caza de fagos, su equipo ha identificado más de 150 fagos capaces de atacar y eliminar los denominados patógenos "ESKAPE", acrónimo de Enterococcus faecium, Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae y otras bacterias que suelen causar infecciones resistentes a los fármacos y muertes en humanos.

Además de su trabajo de búsqueda de fagos para combatir infecciones humanas comunes, Mutai, bajo la dirección de Atunga Nyachieo, que dirige el programa de investigación de fagos en el Instituto de Investigación sobre Primates, también está interesada en identificar fagos que puedan prevenir enfermedades bacterianas comunes en los cultivos o que puedan desinfectar el equipo médico y las superficies de los hospitales, que a menudo son una fuente de patógenos resistentes a los medicamentos.

En el Instituto Internacional de Investigación Pecuaria, también en Kenia, Angela Makumi y su equipo han desarrollado un tratamiento con fagos que previene las infecciones por salmonela en las aves de corral. Makumi supervisa actualmente los estudios en animales para probar un polvo con fagos que puede administrarse por vía oral a las aves y espera iniciar los ensayos de campo en febrero. Sorprendentemente, sólo se han necesitado dos años desde la caza inicial de fagos para desarrollar un tratamiento viable, afirma.

Al otro lado de la frontera, Jesca Nakavuma, profesora asociada de la Universidad de Makerere y presidenta del PhageTeam Uganda, y sus colegas trabajan para encontrar fagos que maten las cepas mortales de E. coli que se encuentran en las verduras crudas y destruyan una bacteria mortal llamada Aeromonas hydrophilia que contamina los tanques utilizados en la piscicultura comercial. En la República Democrática del Congo y Haití, los investigadores están trabajando para encontrar fagos que maten las bacterias que causan el cólera en los cursos de agua, pozos y otras fuentes de agua potable para prevenir brotes.

En EE.UU., Australia y algunos países europeos, la terapia con fagos se ha utilizado para tratar a pacientes en situaciones de emergencia o de uso compasivo en las que es seguro que los pacientes morirán a causa de sus infecciones resistentes a los fármacos. A pesar de la creciente necesidad, Kenia no cuenta con un mecanismo de uso de emergencia de este tipo. Esto ocurre, por lo general, después de que los médicos hayan agotado todas las opciones de antibióticos y ellos, o los familiares de los pacientes, envíen una muestra de bacterias del paciente a los investigadores de fagos para que las prueben contra sus colecciones.

Desde 2017, Hatfull de Pittsburgh y su equipo han ayudado a tratar a unos 40 pacientes a través del uso compasivo, dice. Su equipo ha acumulado un banco de más de 10 000 fagos aislados del medio ambiente. En la actualidad, el laboratorio de Hatfull recibe cada dos días, aproximadamente, una solicitud de un médico o paciente que busca un tratamiento con fagos.

Sólo un puñado de ensayos clínicos han probado la terapia con fagos en entornos controlados, pero hay más de 60 ensayos registrados actualmente sólo en Estados Unidos. Kenia, y muchos países en desarrollo, no disponen de la infraestructura reglamentaria necesaria para utilizar la terapia con fagos en casos de emergencia o de uso compasivo. En su lugar, Musila comparte los fagos candidatos prometedores con el Instituto de Investigación del Ejército Walter Reed de EE.UU., que financia su trabajo actual y lleva los fagos a pruebas más avanzadas antes de que se consideren para uso humano.

Retos y futuro de los fagos

Aunque hay ejemplos de éxito de fagos que erradican microbios multirresistentes en pacientes enfermos, la terapia con fagos sigue presentando muchas incógnitas. Por naturaleza, los fagos se replican en el interior de las células bacterianas a medida que las eliminan, pero se desconoce con qué rapidez ocurre esto una vez administrados a los pacientes. Por tanto, es difícil calcular y hacer un seguimiento de la dosis de fagos en cada momento. En el caso de los antibióticos, los médicos conocen la dosis exacta y el tiempo que tarda el fármaco en descomponerse en el organismo. Hasta ahora, las pruebas indican que incluso las dosis altas de fagos son seguras.

Una de las ventajas de la especificidad de los fagos es que sólo matan bacterias específicas, y no las bacterias sanas que se encuentran de forma natural en los seres humanos. En cambio, los antibióticos matan indiscriminadamente muchos tipos de bacterias, lo que puede provocar efectos secundarios graves a largo plazo.

"La otra cara de la moneda", explica Hatfull, "es que la especificidad puede ser tan estricta que sólo acabe con determinados aislados clínicos, en lugar de con un conjunto amplio". Esto significa que los investigadores de todo el mundo necesitan desarrollar enormes colecciones de fagos contra cada tipo de bacteria causante de enfermedades en humanos. Hatfull y su equipo de investigación están trabajando para desentrañar los genomas de los fagos con el fin de entender cómo podrían diseñar fagos más potentes que puedan atacar a una gama más amplia de bacterias.

Hasta ahora, la identificación de fagos para uso clínico en humanos se ha hecho caso por caso. Esto probablemente no será sostenible cuando los médicos y los pacientes empiecen a confiar en la terapia con fagos de forma más rutinaria. "Cuando hablamos de bacterias extremadamente resistentes a los fármacos, las vemos a menudo. No es una rareza. Podríamos vernos desbordados por la necesidad", afirma Musila.

Los investigadores están creando bancos de fagos nacionales y mundiales a los que los médicos y científicos que buscan fagos pueden acceder fácilmente; sin embargo, todavía se necesita una vía clara para identificar, obtener y producir en masa fagos para terapia. Tampoco está claro si las normativas actuales sobre seguridad y calidad de los fármacos son adecuadas para abordar la terapia con fagos, especialmente en los países en desarrollo que nunca han emprendido el desarrollo de fármacos.

Por último, no se sabe durante cuánto tiempo serán eficaces los fagos, ya que las bacterias pueden desarrollar resistencia a ellos. En el laboratorio de Musila, Georges y Gachoya ven a veces cómo las bacterias desarrollan resistencia a los fagos de la noche a la mañana.

En la actualidad, se administra a los pacientes un cóctel de cuatro o cinco fagos diferentes para prevenir la resistencia. Hatfull afirma que su equipo rara vez ve aparecer bacterias resistentes a los fagos.

Dado el bajo coste y los conocimientos técnicos necesarios para esta investigación, podría ser factible que los investigadores buscaran continuamente nuevos fagos a medida que las bacterias desarrollaran resistencia. Las aguas residuales, los cursos de agua contaminados y otros entornos repletos de gérmenes son una fuente inagotable de nuevos fagos que, a diferencia de los antibióticos, evolucionarán continuamente para matar bacterias.  https://www.nationalgeographic.es/

 


“Defender el Agua es Defender la Vida”

http://hidroboletinfentap.blogspot.pe